Este 2019 que pronto va a terminar será recordado como un año de nostalgia para los seguidores del fenómeno fan que vivió sus mejores momentos durante los primeros años de la década del 2000 ya que se han producido los esperados regresos de legendarios grupos que triunfaron años atrás. A principios de año, uno de los mayores exponentes del fenómeno fan de hace dos décadas, Backstreet Boys, regresaron al panorama musical con su nuevo álbum DNA tras más de 5 años de sequía musical. En el mes de abril, tras años de rumores Spice Girls volvieron a juntarse para llevar a cabo su segunda gira de reunión, con la que recorrieron Reino Unido y congregaron a 700 mil leales fans, haciendo de «Spice World 2019 Tour» una de las giras más exitosas y recaudadoras del año en Reino Unido. El pasado mes de noviembre otra de las boy-bands más queridas en Europa, Westlife, también regresaron con gira de aniversario por sus 20 años de carrera musical y publicaron nuevo álbum para deleite de sus numerosos seguidores. Y esta misma semana se ha producido sin duda el regreso más sorprendente del año y digo sorprendente por la manera en que acabaron hace años las componentes del grupo en cuestión y que nadie apostaría por verlas juntas de nuevo. Me estoy refiriendo a Pussycat Dolls, una de las girl-bands americanas más exitosas de la década pasada. Durante toda la trayectoria de Pussycat Dolls quedó claro que Nicole Scherzinger no sólo era la líder y fuerza creativa del grupo (participó en la composición de varios temas y acaparaba el micrófono casi el 100% del tiempo) sino también la única que podía hablar en las entrevistas promocionales, ya que tras la separación del grupo una de las componentes afirmó que no les permitían abrir la boca y sólo Nicole podía hacerlo. El sobre-énfasis en Nicole llegó a su punto máximo durante la promoción de Doll Domination, donde empezaron a hacerse visibles las tensiones entre ellas, por lo que a principios del 2010 las componentes relegadas a meras bailarinas y figurantes decidieron abandonar el grupo.
Centrándonos en la actualidad, esta misma semana durante una entrevista en la radio, Pussycat Dolls confirmaron su regreso como grupo y anunciaron nueva gira en abril de 2020 por Reino Unido. Además uno de los compañeros de Nicole en X Factor Celebrity confirmó que las Dolls actuarían este sábado en la final del ‘talent show’. Lo más destacado del regreso de Pussycat Dolls ha sido que Carmit Bachar, quien abandonó el grupo tras la promoción del primer álbum ha vuelto a unirse a sus compañeras y por el contrario Melody Thornton no formará parte de la reunión debido a sus compromisos en solitario. Aunque quienes conocemos la historia de Pussycat Dolls podemos entender la decisión de Melody de no formar parte de este regreso ya que fue la única de las componentes que puso voz al malestar en el grupo y expresó su frustración ante el exceso de protagonismo de Nicole. La nueva formación de Pussycat Dolls (Nicole, Carmit, Jessica, Ashley y Kimberly) ha perdido a una de las mejores voces del grupo, Melody, quien junto a Carmit eran las únicas que tenían partes solistas en algunas canciones y contaban con cierta importancia por detrás de Nicole en los directos del grupo. En la final de X Factor Celebrity, las Dolls hicieron un medley con algunos de sus mayores hits como ‘Buttons’, ‘When I Grow Up’ o ‘Don’t Cha’ y desvelaron un nuevo tema, React, que seguramente se lanzará como single de cara a la promoción de su próxima gira. Sin duda fue una gran actuación donde demostraron que siguen siendo unas grandes bailarinas pero Nicole volvió a dar la nota por su excesivo protagonismo.
Este ‘momento revival’ vivido durante el 2019 no sólo ha sido un regalo a los fans por su leal apoyo a lo largo de los años, sino que el aspecto monetario ha influido sin duda en la decisión de reunirse puesto que algunos de los componentes de estos grupos no han conseguido despegar en sus carreras en solitario y han acabado participando en reality shows, que son la antesala del fracaso. En el caso de Pussycat Dolls es más que evidente ya que aunque declaren estar muy felices por reunirse de nuevo y salir de gira, lo cierto es que a excepción de Nicole ninguna de ellas ha logrado despuntar en solitario e incluso la propia Nicole ha dedicado más tiempo a su trabajo como jueza en numerosos ‘talent shows’ que a lanzar nueva música. Sean cuales sean los verdaderos motivos, como fan de Pussycat Dolls que me considero, ha sido un gran motivo de alegría la reunión del grupo.

Desde sus inicios en el mundo de la música, Tinashe fue considerada una prometedora figura del R&B alternativo gracias a sus primeras mixtapes, las cuales fueron aclamadas por la crítica por sus habilidades como compositora y cantante y su vanguardista estilo e incluso fue comparada con la gran Aaliyah. Su primer álbum de estudio, Aquarius, llegó en 2014 y aunque permanecía dentro de su habitual sonido R&B alternativo, tenía una dirección R&B/pop más comercial que fue nuevamente muy bien recibida por los expertos musicales y tuvo un moderado resultado comercial. Nightride iba a ser su segundo disco, sin embargo debido a las diferencias creativas de la joven cantante con su discográfica sólo fue lanzado de manera digital y no contó con apenas promoción, por lo que Joyride fue considerado su segundo álbum oficial. Aunque Joyride marcaba una evolución en la música de la cantante y contaba con temas muy interesantes, resultó un fracaso comercial y ninguno de los singles contó con apoyo por parte del público. A principios de año Tinashe rompió con su discográfica RCA debido a diferencias creativas (aunque la escasez de promoción de sus últimos trabajos también la motivaron a dejar dicha discográfica) y anunció que su nuevo álbum vería la luz este mismo año. Y así ha sido, ya que esta misma semana se ha publicado Songs For You, su tercer álbum de estudio y el primero lanzado de manera independiente bajo su propio sello. Songs For You está compuesto por 15 temas encuadrados dentro del R&B con influencias electropop y del R&B alternativo, todos ellos compuestos por la propia Tinashe y con la producción de Hitmaka entre otros. El single anticipo ha sido Die a Little Bit, un tema de sonido ‘underground’ que mezcla electropop, dance-pop y R&B, cuenta con la colaboración de la rapera británica Ms Banks y habla de pasarlo bien en la pistas de baile, olvidar los problemas y beber mientras «mueres un poco». Die a Little Bit nos recuerda al sonido que tenían sus primeras mixtapes y no nos extraña ya que al abandonar su discográfica y asumir de nuevo el control creativo de su carrera ha podido regresar a sus orígenes más indie y alternativos y mostrar sus verdaderas aspiraciones musicales. Tras esta arriesgada apuesta por parte de Tinashe, ha vuelto a su zona de confort con Touch & Go, un medio tiempo R&B alternativo con la participación del rapero 6lack que cuenta con una interesante instrumentación de violines al final de la canción.
Tras el gran éxito logrado por los singles extraídos de su tercer álbum de estudio Tattoos (y su edición americana «Talk Dirty»), los cuales lograron buenas posiciones en las listas de venta y consiguieron unas cifras altísimas de streaming y millones de reproducciones de sus videoclips en YouTube, Jason Derulo regresó en 2015 con un nuevo single perteneciente a su cuarto álbum. Realmente el cantante americano no regresó puesto que nunca se fue, ya que desde sus inicios en el mundo de la música ha tenido una presencia máxima en las radios de todo el mundo y se ha caracterizado por una gran agilidad a la hora de lanzar singles y álbumes. Want To Want Me, el single presentación del álbum, siguió el clásico patrón de Jason Derulo y se trataba de un bailable y enérgico tema dance-pop, en este caso producido por Ian Kirkpatrick. Este single tuvo un gran impacto en las listas de venta: se convirtió en el cuarto #1 del cantante en Reino Unido y ocupó el top 5 en Estados Unidos, Alemania o Australia. En mayo del 2015 se publicó el cuarto álbum de estudio de Jason Derulo, llamado Everything Is 4, el cual contaba con la producción de sus habituales colaboradores Ricky Reed o Ian Kirkpatrick pero se unían otros productores como Danja, The Monsters & The Strangerz, Matoma o Charlie Puth. Casualmente «Everything Is 4» debutó en el #4 de la lista americana de álbumes y empató con «Talk Dirty» como la mejor posición de Jason en Estados Unidos. En el resto del mundo tuvo un desempeño comercial muy moderado y apenas fue top 20 en Australia y Reino Unido, los dos mercados estrella del cantante. El título del álbum no alude al hecho de que sea su cuarto trabajo sino porque todo viene por una razón («everything is for a reason»).
Durante los primeros años de la década del 2010 Jason Derulo se convirtió en uno de los cantantes más prometedores dentro del panorama pop/R&B y una amenaza real a artistas de la talla de Ne-Yo o Chris Brown, sus competidores más directos. Su primer álbum de título homónimo estaba producido enteramente por J.R. Rotem y formado por un compendio de medios tiempos y baladas de estilo pop/R&B y marchosos temas dance-pop y electropop dirigidos a las pistas de baile. Visto el éxito internacional de sus temas más bailables, con su segundo álbum Future History profundizó en el sonido dance-pop y destacó por el hecho de que sólo contaba con 3 canciones producidas por su habitual colaborador. Aunque las ventas de sus dos primeros álbumes no fueron excesivamente altas, Jason destacó por el rendimiento comercial de sus singles y consiguió un #1 en la lista americana y 5 singles top 10 en Reino Unido (incluyendo dos #1 con In My Head y Don’t Wanna Go Home). Sin apenas un respiro, el cantante de Florida regresó en 2013 con su tercer álbum de estudio, titulado Tattoos y publicado en todos los mercados excepto en Estados Unidos, donde sólo se lanzó un EP de manera digital con 5 temas pertenecientes a dicho álbum. Jason tenía otros planes para sus seguidores americanos que más tarde pasaré a comentar. «Tattoos» está compuesto en su totalidad por el propio Jason, cuenta con la colaboración de varios productores de su anterior álbum como DJ Frank E o RedOne e incorporó otros nuevos como Ricky Reed, Ammo i The Cataracs y destaca por el hecho de que no aparece ningún tema firmado por J.R. Rotem, el artífice de sus mayores éxitos. 
Una de las grandes sorpresas del 2010 fue el álbum debut de Jason Derulo de título homónimo, que contaba con singles muy interesantes como Whatcha Say, In My Head o Ridin’ Solo, y desde entonces se convirtió en uno de mis cantantes favoritos de pop/R&B ya que contaba con una bonita voz, una gran presencia escénica, además de destacar por su faceta como compositor y bailarín. En su siguiente álbum, «Future History» su música viró hacia el dance-pop y el electropop y empezó a tener más apoyo en Europa que en Estados Unidos, sin embargo con «Tattoos» (y su versión americana Talk Dirty) retomó el sonido urbano y profundizó en el R&B y Hip Hop. Jason Derulo siempre se ha caracterizado por ser un cantante que vende más singles que álbumes, por lo que la era digital y el streaming le beneficiaron sin duda. Desde la publicación de su cuarto álbum de estudio «Everything is 4» en 2015 y el disco recopilatorio que se publicó un año más tarde, el cantante nacido en Florida no ha dejado de lanzar singles, entre los que destacaron «If I Ain’t Love», un tema dance-pop que pasó desapercibido en las listas de venta o «Swalla» junto a Nicki Minaj y Ty Dolla Sign, mucho más exitoso, que acumula unas cifras de streaming espectaculares (más de 700 millones de reproducciones en Spotify y su videoclip supera los 1300 millones de visitas en YouTube) y ha tenido un desempeño comercial muy positivo en Europa, donde fue top 10 en Reino Unido, Francia y Alemania, aunque en Estados Unidos apenas ocupó el top 30. Durante el 2017 Jason Derulo siguió lanzando singles sin ningún tipo de criterio ni intención de publicar álbum, como «If I’m Lucky» o el marchoso «Tip Toe» junto al rapero French Montana, que sólo llegó a triunfar en Reino Unido, uno de sus mercados estrella. La carrera musical de Jason Derulo ha sufrido un claro desgaste durante estos últimos años y ha acabado saturando al público con infinidad de temas facilones y de una calidad mucho más baja que la de sus inicios, por lo que sus fans y el público en general han empezado a darle la espalda y sus últimos lanzamientos han obtenido unas cifras de streaming más bajas a lo que acostumbra el atractivo cantante. Sin duda el aspecto cuantitativo ha primado sobre el cualitativo en la estrategia promocional más reciente de Jason Derulo y un ejemplo de ello son los singles que ha lanzado este año: «Mamacita», un insípido tema dance-pop y latin-pop con el que se subía al carro del tirón latino que ha vivido la música durante este año pero no ofrecía nada nuevo o original, y «Too Hot», que todavía resultaba más básico por la utilización del sample del irritante hit veraniego «El Taxi» de Pitbull. Tanto Mamacita como Too Hot han resultado un fracaso en las listas de venta y sus datos de streaming han sido muy bajos. Durante los últimos tiempos el cantante de ascendencia haitiana ha ido «de Guatemala a Guatepeor» y es una auténtica lástima ya que tiene talento suficiente como cantante y compositor para ofrecernos canciones de mayor calidad al igual que hacía en los inicios de su carrera.
Kimberly Michelle Pate, más conocida como K. Michelle dentro del mundo de la música, es una de cantantes más destacadas del R&B contemporáneo de los últimos años ya que no sólo goza de una voz privilegiada, tiene un rango vocal muy amplio y destaca por su gran versatilidad, sino que además es una talentosa compositora y ha demostrado una agilidad publicando álbumes sólo comparable a los mejores años de Rihanna, Chris Brown o Ariana Grande. La cantante de Memphis debutó en el 2003 con el magnífico trabajo Rebellious Soul y desde entonces ha lanzado otros tres álbumes que han logrado buenos resultados comerciales dentro del mundo del R&B y han sido alabados por la crítica (en el blog MiSTeR MuSiC valoré con 8/10 sus tres primeros discos, algo muy destacable) por lo que se ha convertido en una de mis cantantes favoritas dentro de este género. Su último trabajo «Kimberly: The People I Used To Know» quizás fue el menos consistente y sólido dentro de su discografía, pero tras 3 álbumes de una calidad tan alta era complicado mantener ese nivel teniendo en cuenta el ágil ritmo de trabajo que ha demostrado tener K. Michelle.
En este 2019 la carismática cantante, que ganó gran popularidad por su participación en varios reality shows como «Love & Hip Hop», ha regresado al panorama musical con nuevas canciones que pertenecerán a su quinto álbum de estudio, titulado All Monsters Are Human, cuya fecha de publicación todavía no se conoce pero llegará antes de que termine el año. A finales de septiembre Kimberly nos presentó Supa Hood, que no se trataba del primer sencillo del disco sino un «street single» con el que abrir boca antes de que fuera lanzado el verdadero single presentación de su nuevo álbum. Supa Hood es un marchoso tema R&B/Hip-Hop que cuenta con la participación de dos mujeres muy prometedoras dentro del mundo del Rap como Yung Miami (de City Girls) y Kash Doll. Este pegadizo tema es más rítmico de lo que nos tiene acostumbrados la cantante de Tennessee y en mi opinión es la mejor canción up-tempo de su discografía. En Supa Hood, tanto K. Michelle como las artistas invitadas alaban las cualidades de los hombres «hood» (término que se utiliza para indicar una procedencia de barrio similar a «ghetto» pero sin la connotación peyorativa de éste último) y dentro de las letras altamente explícitas destacan «cuanto más hood mejor» o «cuanto más rico es el negro más se humedece mi c***». Tras este sencillo dirigido a las radios urbanas, K. Michelle ha lanzado The Rain, el primer single «oficial» de su inminente álbum, en el que regresa a su habitual zona de confort y nos ofrece una bonita balada R&B mid-tempo en la que muestra su amplio rango vocal y su lado más romántico. Este tema ha sido producido por Jazze Pha y samplea el clásico «Can’t You Stand The Rain» del grupo New Edition. Tanto Supa Hood como The Rain son dos grandes apuestas por parte de la curvilínea cantante, que recientemente se ha quitado los implantes ilegales que llevaba en su voluptuoso trasero y le estaban empezado a afectar a la salud y ahora muestra una figura más equilibrada.
Durante los últimos meses una de las cantantes más prometedoras dentro de la escena R&B americana ha sido sin duda Summer Walker, quien hizo su debut en el mundo de la música en octubre del año pasado con la mixtape Last Day of Summer, encuadrada dentro del R&B alternativo y que recibió buenas criticas por parte de los expertos musicales por sus habilidades como compositora y vocalista. Pese a su naturaleza de mixtape, «Last Day of Summer» debutó dentro del top 50 de la lista americana de álbumes y contó con el single ‘Girls Need Love’, cuya versión remix junto a Drake resultó exitosa y consiguió el primer top 40 de Summer Walker en la lista de singles de Estados Unidos. Un año después del lanzamiento de su mixtape, la cantante de Atlanta ha publicado su primer álbum de estudio, Over It, el cual ha sido producido ejecutivamente por London on da Track (quien además es la pareja de Summer) aunque cuenta con la producción adicional de Scott Storch entre otros. El álbum debut de la joven cantante se encuadra dentro de un R&B alternativo influenciado por el R&B de los 90, está formado principalmente por medios tiempos de melodía dispersa compuestos por la propia Summer Walker y cuenta con la colaboración de cantantes como Usher, Jhené Aiko o Bryson Tiller y los raperos A Boogie wit da Hoodie, PartyNextDoor o 6lack.
Durante los primeros años de la década del 2000 el R&B vivió su época dorada y las canciones de este género sonaban con fuerza en las radios y ocupaban posiciones muy altas en las listas de venta de todo el mundo, ya que el R&B traspasó las fronteras americanas para convertirse en un género muy popular a ambos lados del Atlántico. Durante la primera mitad de la década del 2000 los géneros más populares fueron el R&B y el ‘urban pop’ (un R&B/pop muy accesible, de carácter bailable y comercial hecho por artistas no afroamericanos). Tras el gran impacto que tuvieron las producciones de Rodney ‘Darkchild’ Jerkins en las listas de venta a finales de los 90 y primeros del 2000 (temas como ‘The Boy Is Mine’ de Brandy & Monica, ‘Say My Name’ de Destiny’s Child, ‘If You Had My Love’ de Jennifer Lopez o ‘He Wasn’t Man Enough’ de Toni Braxton) se produjo otro momento de esplendor para el R&B en el año 2004, aunque con un estilo ligeramente diferente y más influenciado por el sonido Crunk, un subgénero del Southern Hip Hop. De esta segunda época dorada del R&B destacaron dos artistas: Usher, el cual despuntó a nivel global gracias al tremendo impacto conseguido por «Confessions», que se convirtió en el álbum más vendido del 2004 y la protagonista de este post, Ciara. Ambos artistas comparten muchas similitudes ya que nacieron en Texas pero años más tarde sus familias se trasladaron a Atlanta (una de las cunas más importantes del Hip Hop y el R&B) donde pudieron perseguir sus sueños y empezar sus carreras musicales. Durante su adolescencia Ciara Princess Harris formó parte de un grupo femenino junto al que grabó varias canciones, sin embargo este proyecto no prosperó por diferencias entre sus componentes y la joven cantante siguió intentando abrirse camino en el mundo de la música componiendo temas para otras artistas como Mya o Fantasia. A finales de septiembre del año 2004 vio la luz Goodies, el álbum debut de Ciara y con motivo de su decimoquinto aniversario haré una crítica en retrospectiva de este magnífico disco, el cual se encuentra entre mis favoritos dentro del género R&B.
Tras componer temas para un gran número de cantantes británicos y colaborar con varios artistas, Emeli Sandé hizo su debut en el mundo de la música en el año 2012 con el álbum Our Version of Events, el cual resultó un gran éxito de ventas (fue #1 en Reino Unido y superó los dos millones de copias) gracias a los singles ‘Next To Me’, ‘Daddy’ o ‘Clown’, que ocuparon el top 5 en la lista de ventas de UK e incluso hizo su aparición en la lista americana de singles con ‘Next To Me’. La maravillosa voz de la cantante británica fue comparada con la de Whitney Houston o Aretha Franklin y su gran talento como compositora hizo de Emeli Sandé una de las artistas revelación del año. Su primer álbum estaba encuadrado dentro del R&B/Soul más clásico, fue compuesto en su totalidad por Emeli y producido por Naughty Boy, con el que trabajó estrechamente desde sus inicios. Cuatro años después de este asombroso debut, la cantante de Sunderland regresó con su segundo disco, Long Live The Angels, el cual no recibió tanto apoyo por parte del público debido al amplio lapso de tiempo con respecto a su primer trabajo, además no recibió críticas tan positivas como éste. Cuando muchos ya la habían olvidado, Emeli Sandé ha regresado este mes de septiembre con su tercer álbum de estudio, Real Life, con el que pretende volver a conectar con el público que la apoyó en sus inicios en el mundo de la música. Este nuevo trabajo de Emeli sigue encuadrado dentro del R&B y pop/Soul típicamente británico con el que la conocimos y añade ciertos toques Gospel, pero lo que no cambian son sus excelentes habilidades vocales y como compositora. El disco está formado por 11 canciones compuestas por la propia Emeli bajo la producción de Troy Miller. Durante este tiempo la cantante no ha pasado por su mejor momento personal y esto le ha llevado a componer un disco dedicado a las personas que también han atravesado momentos difíciles, ya que con «Real Life» pretende motivar e inspirar a las personas que se sienten hundidas o marginadas. El single presentación ha sido Sparrow, una bonita balada Soul de carácter inspirador sobre superar las adversidades, y también han destacado otros singles como ‘Shine’, que se trata de un marchoso tema de influencia Gospel en el que Emeli nos anima a vivir la vida al máximo y brillar como el sol o ‘Extraordinary Being’, que comienza como balada R&B para transformarse en un tema up-tempo de estilo Disco.