Tras un largo periodo de tiempo apartada del mundo de la música, aunque no de los medios de comunicación ya que su vida personal y profesional ha estado muy expuesta debido al publicitado enfrentamiento con su antiguo productor Dr. Luke, la cantante americana Kesha ha regresado este año con su tercer álbum de estudio, titulado Rainbow, que se puso a la venta el pasado mes de agosto. Gracias a las buenas críticas recibidas por los temas que hemos podido escuchar hasta el momento y al apoyo masivo por parte del público en su conflicto con Dr. Luke, «Rainbow» debutó en el #1 de la lista americana de álbumes, convirtiéndose en el segundo trabajo discográfico de Kesha que llega a lo más alto de Billboard tras Animal, el debut de la cantante. Su anterior álbum Warrior fue #4 en la lista de ventas de Estados Unidos y obtuvo unas ventas significativamente más bajas que las de «Animal», aunque hay que tener en cuenta que Kesha siempre se ha caracterizado por ser una artista que vende más singles que discos. En el resto del mundo, «Rainbow» también ha recibido una gran respuesta comercial y ha ocupado buenas posiciones en las listas de venta, destacando el #1 en Canadá y el top 5 en Reino Unido o Australia. «Rainbow» supone un cambio radical en el estilo musical de Kesha con respecto a sus dos álbumes predecesores, los cuales estaban encuadrados en el electropop y el dance-pop (con una ligera influencia rock en «Warrior») y compuestos por marchosos y bailables temas up-tempo, sin embargo para este nuevo álbum, la cantante ha dejado atrás los sintetizadores y el abuso del Auto-Tune para dar forma a un álbum más orgánico e instrumental y encuadrado en el pop con influencias pop/rock, Country y folk. El cambio de estilo musical no ha sido el único punto de divergencia con respecto a los anteriores discos de Kesha, ya que la cantante ha dejado atrás su imagen de ‘party girl’ y sus habituales letras acerca de salir de fiesta y pasarlo bien para adoptar en este álbum un mensaje feminista, inspirador y de empoderamiento, con letras más emotivas y profundas que reflejan todos los acontecimientos que ha vivido Kesha en los últimos años.
El single presentación del álbum ha sido Praying, y desde el momento que lo escuchamos nos sorprendió por la enorme diferencia con respecto a los primeros singles de Kesha, ya que en este caso se trataba de una emotiva balada pop con influencia Soul y Gospel que recibió grandes críticas por su inspirador mensaje y su voz, que aparece más clara y nítida que nunca debido a la ausencia de Auto-Tune. Aparte de este single, Kesha lanzó varios sencillos y videoclips promocionales de otras canciones para mostrar la variedad de estilos que existían dentro del álbum, entre los que se encuentran el marchoso tema Woman, compuesto como respuesta a las famosas declaraciones misóginas de Donald Trump y que es un auténtico himno feminista, o Learn To Let Go, que contiene un mensaje de superar los problemas y obstáculos que se te presentan en la vida (en referencia a su batalla legal contra Dr. Luke), y resulta un tema recurrente en varias de las canciones del disco.
Desde que Kesha irrumpió en el mundo de la música, algunos supimos que su imagen alocada y extravagante desaparecería con los años y su evolución natural sería convertirse en una cantante Country (debido a la influencia que este tipo de música ha tenido en Kesha al haber vivido en Nashville, la cuna de este género musical) o encuadrada en un estilo más adulto, por ello no nos ha sorprendido que la cantante haya madurado y su música haya evolucionado hacia un sonido pop más convencional. En resumen, aunque Rainbow suponga su trabajo más maduro y sobrio hasta la fecha y en él muestre su verdadera personalidad, en mi opinión prefiero «Animal» (en concreto la re-edición Animal + Cannibal), que se trataba de un disco más divertido, bailable y lleno de pegadizas canciones con las que bailar y pasarlo bien, ya que como ‘party girl’ Kesha cumplía perfectamente. Puntuación: 7/10.

En el año 2010, Pink publicó un álbum de grandes éxitos que incluía sus singles más famosos lanzados durante la década anterior, en la que fue una de las artistas pop más importantes y exitosas. Tras ser madre de una niña fruto de su relación con el motociclista Carey Hart, la cantante americana regresó en 2012 con su sexto álbum de estudio, titulado The Truth About Love y en el que no sólo aborda las diferentes perspectivas del amor y la turbulenta relación con su pareja, sino también otros temas como el empoderamiento femenino o la exclusión social. Pink dejó el listón muy alto con su último álbum de estudio, Funhouse, el cual recibió buenas críticas de los expertos musicales, obtuvo ventas millonarias y contó con los hit singles ‘So What’, ‘Sober’ o ‘Please Don’t Leave’, por lo que la cantante tenía un reto muy importante con este disco, sin embargo superó todas las expectativas y nos regaló posiblemente su trabajo más maduro y consistente hasta la fecha. «The Truth About Love» está formado por 13 temas encuadrados dentro del pop/rock con ciertos elementos electropop y dance-pop, compuestos por la propia Alecia Moore bajo la producción de Greg Kurstin, Billy Mann, Jeff Bhasker, Butch Walker o Max Martin entre otros. Este álbum es uno de los más personales de la carrera de Pink, ya que relata episodios ocurridos en la tumultuosa relación con su pareja y explora temas como la monogamia, el sexo o la confianza dentro de una relación. «The Truth About Love» lideró las listas de ventas de Australia, Canadá o Alemania, destacó por el hecho de que consiguió su primer #1 en Estados Unidos y acabó vendiendo más de 7 millones de copias en todo el mundo gracias a la magnífica acogida de los sencillos lanzados. El single presentación del álbum fue Blow Me (One Last Kiss), un marchoso tema electropop y pop/rock producido por Greg Kurstin que resulta un auténtico himno de desamor tras una ruptura sentimental. ‘Blow Me (One Last Kiss)’ tuvo un desempeño comercial muy positivo y alcanzó el #1 en Australia y ocupó el top 5 en Estados Unidos y Reino Unido.
A pesar de que Lady Gaga es una artista muy talentosa tanto vocalmente como a nivel instrumentista (ya que es una virtuosa del piano y también toca la guitarra) la imagen pública que ha ofrecido desde los inicios de su carrera debido a sus polémicas declaraciones, sus estrafalarios atuendos y demás controversias no le han beneficiado en absoluto y ha provocado que muchas personas no la tomen en serio como artista ni valoren su calidad como cantante y compositora. Además, sus fans más incondicionales, los Little Monsters, no le han ayudado precisamente a mejorar su imagen pública, ya que su fanatismo con la cantante y los insultos hacia otros artistas a través de las redes sociales no han hecho sino empeorar la percepción que el público tiene de Lady Gaga, quien ha pasado de ser una cantante que atraía a un público muy amplio en los comienzos de su carrera a ver reducida su popularidad y ser seguida únicamente por sus controvertidos Little Monsters. Por ello, para recuperar su credibilidad como artista y demostrar que puede ser una cantante seria, en 2014 grabó «Cheek to Cheek», un álbum de Jazz junto al legendario artista Tony Bennett y durante esta etapa profesional abandonó su imagen frívola y cambió de registro, ya que abandonó su habitual estilo electropop para cantar temas de Jazz. Sin embargo este cambio radical resultó muy forzado y a pesar de que permitió apreciar a la artista en otra vertiente y demostrar su versatilidad, no logró recuperar a los seguidores que ha ido perdiendo a lo largo de su carrera cuando sus excentricidades no hicieron sino eclipsar su credibilidad como artista.
Durante la promoción de Taller In More Ways, el cuarto álbum de estudio de Sugababes, Mutya Buena, una de las componentes originales, abandonó el grupo alegando razones personales (sufrió depresión post-parto y quería pasar más tiempo con su hija) por lo que
Gwen Stefani se hizo mundialmente conocida por ser la vocalista del grupo californiano No Doubt, que triunfaron en los años 90 y principios de la década del 2000, vendieron más de 30 millones de copias en todo el mundo y consiguieron grandes éxitos como ‘Don’t Speak’. En el año 2003, el grupo se tomó un descanso y Gwen Stefani empezó a grabar canciones en solitario, pero no fue hasta 2004 cuando la carismática cantante debutó en solitario con el álbum Love. Angel. Music. Baby., en el que abandonaba el estilo ska, punk y pop/rock que hacía junto a su grupo para adoptar un sonido pop más comercial con un toque electrónico y urbano. La forma de cantar de Gwen Stefani también evolucionó ya que en su primer trabajo en solitario amplió su registro para adoptar un estilo cantado-rapeado en varias de las canciones. «Love. Angel. Music. Baby.» es un trabajo muy ecléctico encuadrado dentro del dance-pop y el synth-pop, con gran inspiración de la música de los años 80, sin embargo se nutre de géneros muy diversos como el R&B, Hip Hop, pop/rock o New Wave. A pesar de haberse lanzado como artista en solitario, Gwen siguió confiando en el bajista de No Doubt (y antigua pareja) Tony Kanal para la composición y producción de su nuevo álbum, pero además reclutó a Dallas Austin, Linda Perry, Nellee Hooper (responsable de los primeros discos de Madonna) e incluso trabajó con importantes figuras del Hip Hop como Dr. Dre, The Neptunes y Jimmy Jam & Terry Lewis. Para este álbum, la cantante inventó el personaje de las Harajuku Girls, que se trataban de 4 bailarinas de origen japonés que participaron en los videoclips de las canciones y acompañaron a Gwen durante toda la promoción del álbum y la gira, cuyo título estaba inspirado en ellas.
En verano del 1987 vio la luz Bad, el séptimo álbum de estudio del cantante Michael Jackson y el siguiente publicado tras el enorme éxito de Thriller, el cual obtuvo un resultado comercial espectacular en todo el mundo gracias a sus singles ‘Beat It’, ‘Billie Jean’ o ‘Thriller’, que ocuparon las primeras posiciones en las listas de venta de todo el mundo. Muchas expectativas había puestas en «Bad» debido al éxito sin precedentes de «Thriller», que se convirtió en uno de los álbumes más vendidos de toda la historia de la música y cuya vida comercial duró más de 2 años ya que se extrajeron hasta 7 singles que ayudaron al álbum a vender más de 60 millones de copias en todo el mundo. «Bad» está encuadrado dentro del pop y el R&B pero resulta un álbum muy ecléctico que incorpora elementos funk, pop/rock, dance-pop o Soul. Michael Jackson asumió un mayor control sobre su música y compuso 9 de los 11 temas que componen el álbum y coprodujo todo el álbum junto a Quincy Jones, su habitual colaborador y responsable de sus dos últimos trabajos discográficos, «Off the Wall» y «Thriller». Este trabajo destaca por su producción más innovadora, con gran uso de sintetizadores típicos de los años 80 y Quincy Jones imprimió un sonido más arriesgado, urbano y agresivo que en los anteriores álbumes de Michael. En el álbum, el cantante de Indiana trató temas sociales como la discriminación, la paz mundial, los problemas mentales, los prejuicios de los medios de comunicación, además otros como la superación personal y las relaciones amorosas. Aunque las expectativas eran muy altas y resultaba muy difícil sobrepasar los logros obtenidos por el álbum predecesor, «Bad» resultó también un gran éxito comercial: debutó en el #1 de la lista americana (su segundo #1 en Estados Unidos tras «Thriller») además de en España, Reino Unido, Francia o Alemania y superó los 35 millones de copias en todo el mundo, colocándose nuevamente en la élite de los álbumes más vendidos de la historia. «Bad» destaca por el hecho de que sus cinco primeros singles alcanzaron el #1 en la lista americana (un logro que Katy Perry igualó en 2010 con «Teenage Dream») y los otros dos singles lanzados también ocuparon el top 20, lo cual no había ocurrido hasta entonces en la historia de la lista Billboard.
En 2012 la cantante americana Taylor Swift publicó su álbum ‘crossover’, Red, el cual marcaba una divergencia con respecto al sonido Country de sus primeros trabajos para incorporar un sonido pop de carácter comercial con el que conquistó un público más amplio. «Red» resultó un éxito comercial, alcanzó el #1 en las principales listas de venta y contó con hit singles de la talla de ‘We Are Never Ever Getting Back Together’ o ‘I Knew You Were Trouble’, sin embargo Taylor recibió algunas críticas de los expertos musicales por comprometer su integridad artística y ‘venderse’ al pop comercial en un intento por acceder a un público mayor. Tras la gran acogida de «Red» la cantante de Pennsylvania continuó con su objetivo de convertirse en una estrella internacional y deshacerse de su pasado Country. En 2014 vio la luz el quinto álbum de estudio de Taylor Swift, 1989, cuyo título hace referencia a su año de nacimiento y se trata de un trabajo eminentemente pop con influencias synth-pop, pop/rock, dance-pop y electropop. Para este álbum, Taylor Swift siguió confiando en Max Martin y Shellback, responsables de los mayores éxitos de «Red» y artífices de su viraje hacia el pop, pero se unió a nuevos productores de primer nivel como Ryan Tedder, Greg Kurstin o Jack Antonoff. Cabe destacar que su habitual colaborador Nathan Chapman disminuyó su participación de manera notoria. Las letras de las canciones presentes siguen el mismo patrón que en sus anteriores trabajos y exploran las relaciones amorosas de Taylor y sus romances fallidos, además de lidiar con la imagen que proyecta al público. «1989» debutó en el #1 de la lista americana de álbumes, superó el millón de copias en su primera semana a la venta y acabó despachando más de 6 millones en Estados Unidos, convirtiéndose en su trabajo más exitoso hasta la fecha. En el resto del mundo también resultó un éxito comercial: alcanzó el #1 en Australia, Canadá o Reino Unido y superó los 10 millones de ejemplares a nivel mundial. 

El reciente álbum de Shakira estaba previsto que se lanzara en 2012 pero debido al embarazo de su primer hijo y su participación en el concurso televisivo ‘The Voice’ se retrasó este proyecto y ha sido a principios del 2014 cuando el nuevo álbum de la cantante colombiana ha visto la luz. Se trata del décimo álbum de estudio de Shakira y ha decidido titularlo de manera homónima ya que se encuentra en un gran momento profesional y personal y el álbum refleja lo que es ella actualmente. Shakira está compuesto en su mayoría por canciones en inglés aunque también hay un par de temas en español, que coincidirán con los singles que Shakira lanzará al mercado hispanohablante. Es el primer álbum en inglés de Shakira desde ‘She Wolf’ que se publicó en 2009 y el siguiente tras el exitoso «Sale El Sol».