En el año 2014, la cantante Rachel Keen, conocida artísticamente como RAYE, firmó un contrato con la discográfica Polydor para publicar 4 álbumes de estudio, sin embargo durante aquellos años no vio la luz ningún álbum y únicamente pudo lanzar varios EP’s. Raye fue ‘animada’ por su discográfica a componer para otros cantantes y realizar numerosas colaboraciones en temas dance-pop de conocidos DJ’s que gozaron de gran popularidad en las listas de venta pero no reflejaban sus verdaderas aspiraciones musicales. En 2021 Raye abandonó Polydor y se lanzó como artista independiente y fue precisamente entonces cuando le llegó el éxito definitivo, lo que claramente podríamos considerar como un caso de «justicia poética». En junio del año pasado llegó el primer single, Hard Out Here, un tema R&B influenciado por el sonido Hip Hop en el que Raye critica el patriarcado que existe en la industria musical y lanza dardos envenenados a su antigua discográfica. El segundo single lanzado fue Black Mascara, un tema Dance/House en el que Raye cuenta que ha sido traicionada por una persona en la que confiaba y cómo acaba en la pista de baile con su maquillaje ‘arruinado’ por haber llorado. Ninguno de estos dos singles tuvo buen desempeño comercial y ocuparon posiciones muy bajas en la lista de venta británica, sin embargo todo cambiaría con el tercer single, Escapism, que fue lanzado en el mes octubre. ‘Escapism’ es un tema mid-tempo R&B con influencia electropop y Hip Hop en el que la cantante inglesa habla de escapar de la realidad y refugiarse en el alcohol y las drogas para sobrellevar una ruptura sentimental. Debido a su gran exposición en TikTok, este single fue escalando posiciones en las listas de venta hasta alcanzar en enero el #1 en Reino Unido y también ocupó el top 10 en Australia, Canadá o Alemania e incluso el top 25 en Estados Unidos, convirtiéndose en el single más exitoso de Raye en solitario. ‘Escapism’ fue lanzado como single de doble cara A junto a The Thril Is Gone, un marchoso tema de Blues y funk con uso prominente de saxofón reminiscencia del estilo de Amy Winehouse.
A principios de febrero vio la luz su álbum debut, titulado My 21st Century Blues, que se trata de un trabajo muy ecléctico en el que aparecen elementos R&B, electropop, dance-pop, House, trip-hop o Blues y está compuesto en su totalidad por Raye bajo la producción de Mike Sabath. En este álbum la cantante londinense trata temas muy personales como su adicción al alcohol y las drogas, el rechazo a su cuerpo que sufrió años atrás, además de complicadas relaciones amorosas y sus posteriores rupturas. Coincidiendo con la publicación del álbum llegó un nuevo single, la balada Ice Cream Man, en la que Raye relata los abusos sexuales que sufrió en el pasado, de los que destaca un episodio en el que está envuelto un productor musical con el que trabajó y le puso sus ‘frías manos’ encima. Podemos observar la variedad presente en el álbum en temas como ‘Oscar Winning Tears’, una majestuosa balada con numerosos instrumentos que relata una relación fallida, ‘Mary Jane’, un balada de estilo Blues en la que habla de su adicción a las drogas y el alcohol o ‘Worth It’, que destaca por su sonido Disco.
Durante la promoción previa a la publicación de «My 21st Century Blues», en un táctica comercial un tanto desesperada, Raye imploró a sus seguidores que compraran su álbum e incluso redujo el precio de las copias digitales del álbum, pero finalmente debutó en el #2 de lista británica por detrás de «Queen of Me» de Shania Twain con apenas dos mil copias de diferencia, pero pese a no alcanzar la posición de honor en Reino Unido es un dato muy positivo para una artista de perfil independiente. «My 21st Century Blues» es un álbum debut más que digno que muestra la gran versatilidad de Raye como artista y su particular voz, pero resulta evidente que todavía no ha encontrado un sonido definido. La primera parte del álbum es muy potente y en ella encontramos todos los singles lanzados, sin embargo va perdiendo fuelle gradualmente y los últimos temas enganchan menos. En definitiva, «My 21st Century Blues» es el ejemplo perfecto de que si persigues tus sueños y tienes paciencia y perseverancia, finalmente consigues tus objetivos. Temas imprescindibles: Escapism, Black Mascara, The Thrill Is Gone, Hard Out Here, Oscar Winning Tears y Worth It. Puntuación: 7’5/10.

A lo largo de su extensa trayectoria musical, Pink no sólo ha demostrado su gran versatilidad sino que ha sabido evolucionar como artista y adoptar diferentes estilos. Tras unos inicios encuadrados dentro del R&B, enseguida se decantó por un pop/rock comercial que le ha acompañado durante la mayor parte de su carrera, para terminar adoptando un sonido electropop y dance-pop en sus últimos álbumes. Esta nueva etapa de su vida la afronta con la madurez y serenidad que le da ser una mujer en la cuarentena con dos hijos y haber pasado por duros momentos personales los últimos años, como la muerte de su padre en 2021 y la enfermedad de su hijo que fue descubierta tras contagiarse de COVID, que han marcado la vida de Pink y han sido fuente de inspiración en la composición de su nuevo trabajo. Su noveno álbum de estudio, Trustfall, llega 4 años después de «Hurts 2B Human», cuyos singles pasaron bastante inadvertidos entre el público y cosechó unas ventas más bajas de lo habitual. En noviembre del año pasado llegó el single presentación del álbum, Never Gonna Not Dance Again, que se trata de un animado tema dance-pop con influencia Disco/funk en el que Pink habla sobre todas las cosas que le alegran en la vida y supone un himno de celebración y optimismo. Este tema reúne nuevamente a Pink con su colaborador habitual Max Martin, quien ha creado algunos de sus mayores hits y trabaja activamente con la cantante desde el álbum «I’m Not Dead». Este tema destaca por su naturaleza desenfadada y su ritmo bailable, pero ha recibido algunas críticas negativas por sus letras genéricas, su parecido a ‘Can’t Stop The Feeling’ de Justin Timberlake y por recurrir a Max Martin, el rey midas del pop, en un intento desesperado por devolverle la popularidad perdida. Pese a tenerlo todo para triunfar, ‘Never Gonna Not Dance Again’ ha fracasado en las listas de venta (apenas ha ocupado el top 50 en Reino Unido y el top 70 en su mercado estrella, Australia) y se ha convertido en el ‘lead single’ menos exitoso de toda su carrera.
Con tan sólo 18 años, Rihanna hizo su debut en el mundo de la música en 2005 con el álbum Music of the Sun, que rinde homenaje a sus orígenes caribeños y está formado principalmente por temas up-tempo de estilo reggae, Dancehall y dance-pop, además de varias baladas R&B de sonido más tradicional. La joven cantante de Barbados tuvo un escaso papel en el proceso creativo del álbum ya que sólo participó en la composición de 5 canciones y contó con la producción de Carl Sturken y Evan Rogers, quienes la descubrieron en una audición musical y se encargan de la mayor parte de los temas presentes, además de Stargate, D’Mile y Poke & Tone. «Music of the Sun» debutó tímidamente en el top 10 de la lista de ventas de Estados Unidos y Canadá y en el resto del mundo tuvo un desempeño comercial moderado y apenas ocupó el top 40 en Reino Unido, Alemania o Australia. El primer single del álbum fue Pon de Replay, un tema de ritmo trepidante que combina dance-pop, Dancehall y R&B y en el que Rihanna pide al DJ que suba el volumen de su canción favorita mientras baila y lo pasa bien en la discoteca. ‘Pon de Replay’, que significa ‘play it again’ en el dialecto utilizado en Barbados, recibió buenas impresiones por parte de los expertos musicales por su naturaleza bailable, sus pegadizas letras y su gran elección como single presentación de la joven cantante. Este single tuvo un desempeño comercial muy positivo: alcanzó el #2 en la lista americana (por detrás del hit ‘We Belong Together’ de Mariah Carey) y ocupó el top 10 en importantes mercados como Reino Unido, Australia o Alemania.
La música de los años 80 ha sido una fuente de inspiración recurrente para muchos artistas posteriores pero esta influencia vivió su momento de apogeo durante el año 2020 y posteriores, cuando la música de baile ‘ochentera’ y sus famosos sintetizadores invadieron el pop actual y nos alegraron los duros momentos del confinamiento con temas como ‘Blinding Lights’ de The Weeknd, que se convirtió en un hit mayúsculo en todo el mundo y consiguió cifras de streaming insólitas. A raíz de su éxito, la fórmula utilizada en ‘Blinding Lights’ ha sido imitada en infinidad de ocasiones y no han dejado de aparecer temas influenciados por el synth-pop de los años 80 como ‘As It Was’ de Harry Styles o ‘Maybe You’re The Problem’ de Ava Max, que también han resultado muy populares los últimos meses. La última cantante en subirse a esta moda que da sus últimos coletazos ha sido Zara Larsson, quien ha regresado al panorama musical con su nuevo single, Can’t Tame Her, que se trata de un enérgico tema synth-pop y dance-pop con melodía de sintetizadores típica de los 80 compuesto por la propia Zara junto al famoso compositor británico MNEK y producido por Danja. En este tema, la joven cantante sueca afirma que nadie puede domarla o controlarla excepto ella misma, por lo que se convierte en un himno de independencia y auto-empoderamiento. Tal y como reveló Zara en una entrevista, la gente suele etiquetar a las personas famosas (especialmente a las mujeres) y tienen una percepción concreta de lo que son y deberían ser, pero que no siempre se corresponde con la realidad. ‘Can’t Tame Her’ está teniendo una buena acogida entre el público y acumula ya más de 5 millones de reproducciones en Spotify, además de haber ocupado el top 10 en la lista sueca de singles. Definitivamente ‘Can’t Tame Her’ no es un tema original o distintivo ya que supone la enésima repetición de ‘Blinding Lights’, pero resulta muy adictivo, nos muestra el excepcional rango vocal de Zara y se trata de una de las mejores canciones pop de lo que llevamos de año, por lo que estaremos muy atentos a su próximo álbum de estudio que verá la luz durante este 2023. El último trabajo de la cantante nacida en Solna, Poster Girl, fue publicado en el año 2021 y
Durante más de una década Shania Twain permaneció alejada del mundo de la música y pasó por una etapa personal muy complicada en la que se divorció de su marido (y productor musical) Robert ‘Mutt’ Lange tras la infidelidad de éste con su mejor amiga, perdió la voz debido a la depresión, sufrió la enfermedad de Lyme y pensó que nunca volvería a los escenarios o grabar nuevas canciones. Tras triunfar en Las Vegas con su residencia «Shania: Still The One», la reina del Country puso fin a su silencio musical en el año 2017, cuando vio la luz Now, que en su momento fue catalogado como su último álbum de estudio. «Now» alcanzó el #1 en las listas de venta de Estados Unidos, Canadá, Australia o Reino Unido, sin embargo recibió críticas tibias por parte de los expertos musicales ya que no lograba igualar la gran calidad de sus anteriores trabajos. Shania Twain demostró ser un ejemplo de superación, se recuperó de los malos momentos sufridos en el pasado y volvió al mundo de la música para alegría de sus millones de fans. Desde entonces la legendaria cantante no ha dejado de trabajar ya que salió nuevamente de gira y se embarcó en su segunda residencia de conciertos en Las Vegas con el show «Let’s Go!». En julio del año pasado vio la luz un documental titulado «Not Just a Girl», en el que Shania Twain repasaba todos los detalles de su apasionante vida, incluyendo sus inicios musicales, su exitosa carrera musical, su traumática separación y cómo volvió a recuperar la voz y recobró sus ganas de grabar nueva música y salir de gira. Para acompañar este documental se publicó un álbum recopilatorio que incluye todos sus grandes éxitos además de una nueva canción, que da título a dicho documental.
El mes de enero suele venir cargado de novedades musicales ya que una vez que desaparecen las canciones navideñas de nuestras vidas, los artistas intentan recuperar las primeras posiciones de las listas de ventas que habían sido ocupadas por los villancicos durante el mes de diciembre. Uno de ellos ha sido Sam Smith, que ha publicado su cuarto álbum de estudio el 27 de enero, un día de extrema competencia en el que han visto la luz importantes lanzamientos internacionales, como el de Ava Max. El nuevo álbum de Sam Smith toma el relevo a Love Goes, publicado en 2020 y que acabó convirtiéndose en un ‘cajón de sastre’ que contenía todos los singles que fue lanzando durante los meses anteriores. Para dar con el primer single de este nuevo trabajo tenemos que retroceder hasta abril del año pasado cuando fue lanzado Love Me More, una melancólica balada pop/Soul a piano producida por Stargate y Jimmy Napes en la que Sam Smith habla de la superación del rechazo hacia uno mismo y recuperar el autoestima hasta encontrar la mejor versión de ti mismo. Este tema supone un himno de auto-aceptación y nos devuelve al Sam de sus comienzos, sin embargo ha pasado muy inadvertida en las listas de venta. En septiembre llegó el segundo single, Unholy, que se trata de un tema electropop producido por Jimmy Napes, Ilya y Cirkut que cuenta con la colaboración de Kim Petras y cuyas letras hacen referencia a un hombre casado que acude a un local de alterne y le es infiel a su mujer. Este peculiar tema contiene cantos gregorianos, influencias de la música Árabe y cuenta con la breve (y totalmente prescindible) participación de la cantante alemana Kim Petras, que únicamente se dedica a nombrar marcas de lujo. ‘Unholy’ ha resultado un éxito comercial y ha alcanzado el #1 en importantes mercados musicales como Estados Unidos, Australia, Canadá o Reino Unido. En los dos minutos y medio que dura ‘Unholy’ aparecen acreditadas hasta 8 compositores, pero que no logran salvar esta canción rimbombante y con muchas ínfulas que no aporta nada nuevo al conjunto del álbum. A principios de enero llegó el tercer single, Gimme, que se trata de un tema up-tempo con influencias tropicales que cuenta con la participación de la cantante canadiense Jessie Reyez y la rapera jamaicana Koffee y contiene un temática muy sexual.
El álbum debut de la cantante americana Ava Max supuso un soplo de aire fresco en el panorama musical gracias a una sucesión de canciones pop sumamente pegadizas y efectivas que fueron recibidas por parte del público de manera desigual. Mientras que ‘Sweet but Psycho’ (que ocupó el #1 en más de 20 países y resultó un auténtico éxito), ‘So Am I’, ‘Torn’ o ‘Kings & Queens’ sonaron con fuerza en las radios de todo el mundo, otros singles como ‘Who’s Laughing Now’ o ‘OMG What’s Happening’ pasaron más desapercibidos entre el público pese a su innegable potencial. Tras dos años de promoción en los que llegó a lanzar hasta 7 singles, en septiembre de 2020 vio la luz Heaven & Hell, el álbum debut de la cantante de ascendencia albanesa, el cual recibió críticas muy positivas de los expertos musicales por su sólido conjunto de canciones pop que contenían estribillos tremendamente eficaces, aunque se mostraron más críticos ante las letras de las canciones y su labor como compositora. «Heaven & Hell» tuvo un gran impacto comercial en Europa, donde fue muy bien acogido por parte del público y logró ocupar el #2 en Reino Unido o el top 10 en España, Alemania o Suecia. En Estados Unidos debutó en un discreto top 30, pero acabó siendo certificado platino por ventas superiores al millón de ejemplares, entre streaming y copias físicas. El álbum debut de Ava Max estaba formado por un gran conjunto de temas pop, electropop y dance-pop de carácter up-tempo compuestos por la propia cantante bajo la producción de Cirkut (quien fue pareja sentimental de Ava y ha sido responsable de éxitos de Kesha, Katy Perry o Britney Spears) además de RedOne o Shellback, también expertos en temas pop de éxito. «Heaven & Hell» no contenía relleno y se podía escuchar de principio a fin sin saltar ningún tema, por ello desde el blog Mister Music lo consideré
La cantante grabó el álbum durante el 2021, al que se refiere como «el año más duro de su vida» debido a la ruptura con su pareja sentimental, lo que le inspiró a componer canciones que sacaron su lado más sensible y vulnerable. El concepto general del álbum es el de «llorar en la pista de baile», que se puede considerar un género en sí mismo dentro del pop debido a la cantidad de canciones que existen con esta temática e incluso el mismo título.
Tras numerosos años interpretando a Hannah Montana, la cantante y actriz Miley Cyrus empezó a no sentirse cómoda en dicho papel y decidió que quería pasar página de este proyecto y expresar su propia personalidad. Al margen de la exitosa serie, la hija de Billy Ray Cyrus publicó dos álbumes con los que pretendía alejarse de las pelucas y los coloridos atuendos de Hannah Montana, sin embargo todavía era una adolescente con música dirigida al público infantil. En 2010 vio la luz su tercer álbum de estudio, Can’t Be Tamed, el cual marca una divergencia con respecto al estilo de sus anteriores álbumes, encuadrados dentro de un pop/rock muy comercial y se sumerge de lleno en el sonido electropop que estaba de moda durante los primeros años de la década del 2010. El título del álbum hace referencia a un momento vital de transición en el que pretendía deshacerse de la imagen infantil que el público tenía de ella y romper con el estilo musical que había hecho hasta ahora y del cual se sentía desconectada, por lo que adoptó una imagen más sexy y provocativa y un tipo de música radicalmente diferente. En este álbum podíamos empezar a intuir tímidamente la rebeldía que expresaría en sus siguientes trabajos. «Can’t Be Tamed» está formado por 12 temas encuadrados dentro del electropop y el dance-pop y compuestos por la propia Miley junto a Rock Mafia y John Shanks, quienes se encargan de la producción de manera equitativa (los 6 primeros temas están producidos por sus habituales colaboradores y los 6 últimos por John Shanks). La mayor parte de los temas presentes en el álbum son de carácter up-tempo y bailable, aunque podemos encontrar varias baladas con ciertas pinceladas pop/rock y Country reminiscencia de sus anteriores trabajos. «Can’t Be Tamed» debutó en el #3 de la lista americana (a diferencia de sus últimos álbumes que fueron #1) y ocupó el top 10 en los principales mercados internaciones, sin embargo las ventas fueron bajas y fue considerado como un fracaso comercial y una decepción por parte de su discográfica.
Katy Perry vivió su mejor momento profesional durante los años 2010 y 2011 y se convirtió en una super estrella del pop gracias al gran éxito que cosechó su tercer álbum, Teenage Dream, el cual superó los 6 millones de copias en todo el mundo y contó con una acertada selección de singles entre los que destacaban ‘Firework’, ‘California Gurls’, ‘Last Friday Night’ o ‘Teenage Dream’. Los 5 primeros singles lanzados alcanzaron la posición de honor en la lista americana, convirtiendo a «Teenage Dream» en el segundo álbum de la historia de la música en contener 5 singles #1 tras «Bad» de Michael Jackson y a Katy en la primera mujer en conseguir este importante logro. Tras el tremendo éxito del álbum, fue re-editado con nuevos temas entre los que se encontraban ‘Part of Me’, que nuevamente alcanzó el #1 en la lista americana, ampliando la impresionante racha comercial de la cantante californiana. En octubre de 2013 vio la luz el cuarto álbum de estudio de Katy Perry, titulado Prism y que está formado por 13 temas de estilo pop y dance-pop con elementos electropop, pop/rock, Trap, House o Disco. Katy Perry participó en la composición de todos los temas presentes y contó con la producción de Max Martin y Dr. Luke (los responsables de los hits de «Teenage Dream» y que se encargan de la mayoría de temas de este álbum), además de Cirkut, Greg Kurstin, Stargate o Bloodshy, la mitad de Bloodshy & Avant. Con «Prism», la cantante de Santa Bárbara repitió la fórmula del exitoso «Teenage Dream», con el que guarda numerosas similitudes, por lo que recibió varias críticas negativas de los expertos musicales al no ofrecer nada nuevo al público aunque es de alabar la madurez y vulnerabilidad que muestra Katy en varias de las canciones. «Prism» debutó en el #1 de la lista americana de álbumes, convirtiéndose en su segundo ‘chart topper’ en Estados Unidos y acabó superando el millón y medio de copias puras (la mitad de lo que consiguió «Teenage Dream») aunque consiguió un alto nivel de streaming. Alrededor del mundo el álbum también resultó un éxito y alcanzó el #1 en Australia, Reino Unido o Canadá y fue top 5 en los principales mercados musicales, con unas ventas superiores a los 4 millones de copias.
Sugababes es uno de los grupos femeninos que cuentan con una historia más compleja e intrincada dentro del pop contemporáneo, ya que desde sus inicios musicales a finales de los años 90 se han sucedido numerosos cambios de componentes (6 chicas diferentes han pasado por sus filas) hasta finalizar su carrera en 2011 con un grupo totalmente diferente al que empezó. Conocidas eran sus broncas y peleas en el backstage de sus conciertos o antes de las entrevistas promocionales y su fama de chicas complicadas y malhumoradas las persiguió durante su andadura profesional, sin embargo y pese a todas estas circunstancias, han sido capaces de ofrecer algunos de los mejores singles y álbumes del pop de las últimas décadas. Cuando eran apenas unas adolescentes, Keisha Buchanan, Mutya Buena y Siobhan Donaghy debutaron en el año 2000 con su álbum debut, One Touch, el cual destacó por la madurez de sus letras, sus perfectas armonías y estaba formado por un conjunto de temas pop/R&B con tintes electrónicos y un acusado toque alternativo que las diferenciaba de las típicas ‘girl bands’ que triunfaban por entonces, como Spice Girls o Atomic Kitten. Tras este álbum, Siobhan abandonó la formación para desarrollar su carrera en solitario, sin embargo más tarde se supo que sufrió depresión clínica debido a las peleas con sus compañeras y la presión de la fama. En su lugar entró Heidi Range (componente original de Atomic Kitten pero que abandonó el grupo antes de lanzar material), la cual se convirtió en una parte esencial de la banda ya que participó en 6 álbumes de estudio, dos de ellos #1 en Reino Unido y permaneció hasta la separación de Sugababes. En 2005 y tras participar en 4 álbumes, Mutya abandonó Sugababes citando motivos personales, aunque en entrevistas posteriores alegó que sufrió depresión post-parto tras el nacimiento de su hija. Tan sólo dos días después del abandono de Mutya ya tenía sustituta, Amelle Berrabah, quien re-grabó varios temas de «Taller In More Ways» para continuar con la frenética promoción y un año más tarde formó parte del álbum de grandes éxitos de Sugababes en el que su presencia era mínima ya que era una recién llegada en el grupo. En 2010, el grupo publicó «Sweet 7», un álbum de electropop y dance-pop genérico que se distanciaba del sonido original de Sugababes. Keisha, la única componente fundadora que permanecía en el grupo, debido a discrepancias por la deriva artística del grupo y sus peleas con Amelle, fue expulsada de Sugababes tras el lanzamiento del primer single, por lo que rápidamente fue buscada una sustituta, Jade Ewen, quien re-grabó las partes de Keisha y continuó con la promoción del álbum.