Crítica de «Confessions II» de Madonna

En una reciente entrevista la cantante Charli XCX afirmaba que «la pista de baile ha muerto», a lo que Madonna le contestó a través de sus redes sociales que «si tu pista de baile se siente muerta, quizás estás poniendo la música incorrecta». Lejos de tratarse de un gesto de rivalidad con la cantante inglesa, como algunos interpretaron de manera errónea, suponía una poderosa declaración de intenciones por parte de Madonna ante el inminente inicio de su nueva era. Ha tenido que ser la mayor leyenda del pop, a sus casi 68 años, la encargada de demostrar que la pista de baile en absoluto está acabada. El nuevo álbum de Madonna, titulado Confessions II, supone su regreso al pop bailable y se trata de una secuela de su icónico «Confessions on a Dance Floor», uno de los mejores álbumes de dance-pop de todos los tiempos e imprescindible dentro de la discografía de la veterana artista. En su decimoquinto álbum de estudio, Madonna reivindica la pista de baile como un lugar donde desaparece la presión social y todas las personas pueden construir una nueva identidad. La premisa del álbum es que la música es un vehículo de liberación personal y espiritual, y la pista de baile es un espacio sagrado y seguro donde es posible olvidar los problemas del mundo exterior. Sin embargo «Confessions II» no vive de la nostalgia: Madonna regresa a un territorio familiar no para repetir una fórmula ganadora, sino para reinterpretarla desde la experiencia, la pérdida y la madurez. En «Confessions II» Madonna ha contado nuevamente con la producción de Stuart Price, el artífice de «Confessions on a Dance Floor», pero el DJ británico no es el único involucrado en este proyecto ya que aparecen importantes productores como Andrew Watt, Cirkut, Martin Garrix o su antiguo colaborador Mirwais Ahmadzaï (responsable de «American Life» y «Music»). El álbum está formado por 16 temas que siguen la estela musical de «Confessions» y están encuadrados dentro del dance-pop, House y la música electrónica, con influencias Techno, Disco o synth-pop. La principal diferencia entre ambos es que mientras que el álbum original se inspiraba en el sonido Disco de los 70 y 80, el nuevo se apoya más en el House de los años 90.

En el año 2005 Madonna resurgió de sus cenizas como el ave fénix con su décimo álbum de estudio, Confessions on a Dance Floor, que tomaba el relevo al controvertido «American Life», publicado dos años atrás con críticas y ventas mediocres. «Confessions» marcó una gran divergencia con respecto al sonido de su anterior álbum y en esta ocasión Madonna regresó a sus raíces más pop para ofrecernos un trabajo dirigido a las pistas de baile. Con la inestimable ayuda de Stuart Price (el cual se convirtió en una pieza indispensable del éxito del álbum) Madonna creó un memorable álbum de dance-pop que se podía escuchar de principio a fin porque el relleno se reducía al mínimo y en el que las 12 canciones presentes estaban encadenadas unas con otras como si de una sesión de DJ se tratase. Sin duda «Confessions on a Dance Floor» es uno de los álbumes de pop más influyentes de la década del 2000.

El pasado mes de abril llegó el primer sencillo promocional de «Confessions II», que servía de aperitivo hasta la llegada del verdadero single presentación del álbum. Me refiero a I Feel So Free, que se trata de un hipnótico tema Deep House que supone un homenaje a la música de baile de los años 70. ‘I Feel So Free’ celebra el placer y liberación personal a través del baile y en sus letras Madonna, de manera hablada durante gran parte de la canción, realiza un monólogo sobre crear un nuevo personaje o una nueva identidad en la pista de baile. ‘I Feel So Free’ guarda cierto parecido con el icónico ‘I Feel Love’ de Donna Summer pero sobretodo nos remite a ‘Future Lovers’, perteneciente a «Confessions on a Dance Floor» y uno de los pocos temas no producidos por Stuart Price. ‘I Feel So Free’ es el tema que abre el álbum y establece el tono del mismo.

Tras su aparición sorpresa de la mano de Sabrina Carpenter en el festival de Coachella, Madonna lanzó el verdadero single presentación del álbum, Bring Your Love, que se trata de un enérgico tema House y dance-pop que samplea el clásico de los años 80 ‘Good Life’ de Inner City y cuenta con la colaboración de la joven cantante. Las letras de ‘Bring Your Love’ se centran en el rechazo a las críticas ajenas y el escrutinio público, además de abordar la autenticidad, la fuerza de las mujeres y la superación de las relaciones tóxicas, lo que lo convierte en un himno de resiliencia y empoderamiento. Ambas artistas declaran que su entrega a la música no se debe al dinero, las posiciones en listas de venta o la aprobación de los demás, sino que se trata estrictamente por pasión y dedicación a sus seguidores. En el terreno comercial, ‘Bring Your Love’ ha tenido un desempeño moderado: ha alcanzado el top 40 en la lista de Reino Unido y ha ocupado el #74 en Estados Unidos (lo que podría considerarse como un tibio regreso a las listas), sin embargo son los mejores datos de Madonna en más de una década y teniendo en cuenta el edadismo presente en la industria musical actual, es un gran logro para una artista de 67 años. ‘Bring Your Love’ es un tema marchoso y bailable, con un estribillo pegadizo y en que se aprecia una buena química entre ambas artistas, sin embargo no está a la altura del magnífico ‘Hung Up’, el primer single de «Confessions» y uno de los temas más sobresalientes de la carrera de Madonna.

El mismo día de su actuación sorpresa en el Times Square de Nueva York a principios del mes de junio (en la que interpretó 3 temas de su nuevo álbum y otros 3 de «Confessions»), Madonna lanzó como sencillo promocional uno de los temas inéditos interpretados en directo. Me refiero a Love Sensation, un marchoso tema dance-pop, House y Disco cuyas letras hablan de una experiencia amorosa adictiva y liberadora. Madonna describe el amor como un sentimiento casi espiritual que aporta seguridad, confianza y una sensación de pura euforia. En vez de la estrategia habitual de lanzar videoclips promocionales de los singles lanzados, Madonna a su vez desveló el pasado mes de junio una pieza audiovisual de 14 minutos que contenía fragmentos de las 6 primeras canciones del álbum. Uno de los temas inéditos que más llamó la atención fue sin duda ‘Danceteria’, que se trata de un enérgico tema dance-pop y Disco co-producido junto a Andrew Watt y Cirkut (responsables de «Mayhem» de Lady Gaga). El título del tema proviene del famoso club nocturno neoyorquino de los años 80 que fue precisamente la primera discoteca que pinchó un tema de Madonna, concretamente una demo de ‘Everybody’. En ‘Danceteria’, Madonna rinde un nostálgico homenaje a sus propios orígenes y a la escena nocturna que la vio nacer como artista, nombrando a su amigo Martin Burgoyne o al conocido portero del club, Haoui Montaug. Sin lugar a dudas ‘Danceteria’ es uno de los temas más interesantes del álbum y firme candidato a futuro single.

El manifiesto conceptual del álbum es que la pista de baile no es un lugar superficial. Un ejemplo es ‘One Step Away’, que se trata de un potente tema Dance/House en cuyas letras Madonna reflexiona sobre el baile como una herramienta para celebrar, sanar, conectar con nuestras fragilidades y conectarse con una comunidad. Por su parte ‘Good for the Soul’ es un tema influenciado por el Techno de Detroit que habla de la conexión espiritual y la importancia de mantener viva la esencia del amor. ‘Bizarre’ es un enérgico tema House y Techno co-producido por Martin Garrix cuyas letras hacen referencia a su tormentoso matrimonio con el actor Sean Penn, el cual se sentía amenazado por la enorme fama de Madonna durante los años 80. También destacan ‘Love Without Words’, un tema dance-pop y synth-pop de sonido oscuro cuyas letras reflexionan sobre cómo los sentimientos más intensos van más allá de las palabras y se manifiestan a través de la conexión física y el lenguaje corporal en la pista de baile o ‘Read My Lips’, un tema con influencia Latin-pop que cuenta con la colaboración del colombiano Feid (aunque su presencia es totalmente prescindible) y habla sobre una relación marcada por el despecho, las mentiras y las infidelidades. 

Si la primera parte de «Confessions II» es una auténtica apisonadora pop diseñada para quemar la pista de baile, el tramo final del álbum baja considerablemente el frenético ritmo del principio y es donde el proyecto encuentra su verdadera justificación conceptual (y confesional). ‘Fragile’ es una reflexión sobre la pérdida y las oportunidades de reconciliación que llegan demasiado tarde. En este tema, Madonna abre su diario más íntimo para desnudarse en unas crudas letras que abordan el proceso de sanación, perdón y reconciliación con su hermano Christopher Ciccone, fallecido en 2024 y con quien mantuvo una relación distante y compleja durante años. Por su parte ‘The Test’ es una emotiva colaboración entre Madonna y su hija Lourdes. La canción funciona como un ejercicio de reconciliación y catarsis entre madre e hija y aborda las dificultades y las sombras de crecer bajo el peso de la fama. 

El balance general de «Confessions II» es sumamente positivo. Tras años de experimentos difusos, Madonna ha entregado un trabajo robusto que redime su catálogo reciente y borra de un plumazo las flaquezas e irregularidades de sus últimos trabajos. Madonna y Stuart Price demuestran que su química sigue siendo magnética y entregan la colección de canciones más sólida en veinte años de la reina del pop. La primera mitad del álbum es un auténtico despliegue de hits, sin embargo se ve lastrado por un tramo final algo titubeante que pierde la consistencia y energía arrolladora del principio. Aún con todo, el resultado es incontestable: estamos ante el trabajo de Madonna más redondo y disfrutable desde el «Confessions» original. Un regreso por todo lo alto que devuelve la dignidad a la pista de baile y supera cualquier expectativa previa. Temas imprescindibles: Love Sensation, Danceteria, Bizarre, One Step Away, Bring Your Love, Good for the Soul y Fragile. Puntuación: 8’5/10.

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