Durante los primeros años de la década del 2010 Jason Derulo se convirtió en uno de los cantantes más prometedores dentro del panorama pop/R&B y una amenaza real a artistas de la talla de Ne-Yo o Chris Brown, sus competidores más directos. Su primer álbum de título homónimo estaba producido enteramente por J.R. Rotem y formado por un compendio de medios tiempos y baladas de estilo pop/R&B y marchosos temas dance-pop y electropop dirigidos a las pistas de baile. Visto el éxito internacional de sus temas más bailables, con su segundo álbum Future History profundizó en el sonido dance-pop y destacó por el hecho de que sólo contaba con 3 canciones producidas por su habitual colaborador. Aunque las ventas de sus dos primeros álbumes no fueron excesivamente altas, Jason destacó por el rendimiento comercial de sus singles y consiguió un #1 en la lista americana y 5 singles top 10 en Reino Unido (incluyendo dos #1 con In My Head y Don’t Wanna Go Home). Sin apenas un respiro, el cantante de Florida regresó en 2013 con su tercer álbum de estudio, titulado Tattoos y publicado en todos los mercados excepto en Estados Unidos, donde sólo se lanzó un EP de manera digital con 5 temas pertenecientes a dicho álbum. Jason tenía otros planes para sus seguidores americanos que más tarde pasaré a comentar. «Tattoos» está compuesto en su totalidad por el propio Jason, cuenta con la colaboración de varios productores de su anterior álbum como DJ Frank E o RedOne e incorporó otros nuevos como Ricky Reed, Ammo i The Cataracs y destaca por el hecho de que no aparece ningún tema firmado por J.R. Rotem, el artífice de sus mayores éxitos.
El single presentación del álbum fue The Other Side, un enérgico tema dance-pop producido por Ammo en el que Jason relata cómo dos amigos pasan a ser algo más. Este pegadizo tema, muy enfocado al mercado internacional, tuvo una respuesta positiva en Reino Unido, donde fue #2 y top 5 en Canadá y Australia, aunque en Estados Unidos sólo ocupó el top 20. Como segundo single del álbum el joven cantante lanzó el que sería uno de los mayores hits de su carrera, Talk Dirty, que se trataba de un marchoso y pegadizo tema R&B/Hip-Hop que destaca por su uso prominente de trompetas y cuenta con la colaboración del rapero 2 Chainz. Este tema producido por Ricky Reed debutó en el #1 en los charts de Alemania, Reino Unido y Australia y ocupó el top 5 en Estados Unidos. Durante esta época Jason Derulo mantenía una relación con la cantante americana Jordin Sparks, de ahí que el amor fuera uno de los temas principales del álbum, además la ganadora de American Idol participó en Vertigo, una de las canciones más románticas de «Tattoos». Precisamente el tercer single fue Marry Me, un bonito tema pop/R&B que hacía una clara alusión a sus intenciones de casarse con Jordin, aunque en 2014 rompieron su relación. Como cuarto single de Tattoos se lanzó Trumpets, que gracias a su pegadiza melodía de trompetas y su base pop/R&B resulta una de las canciones más originales y alegres del álbum. Trumpets continuó con la excelente racha de Jason y fue #1 en Australia, top 5 en Reino Unido y top 15 en Estados Unidos. El cantante de Florida siguió desgranando temas de «Tattoos» y como quinto single internacional ofreció lanzó uno de los mejores temas del álbum, Stupid Love, que se trata de una balada mid-tempo R&B producida por RedOne que mostraba la madurez de Jason al introducir el tema de la monogamia y fidelidad en las relaciones.
El tercer álbum de Jason Derulo ocupó el top 5 en dos de sus mercados estrella, Australia y Reino Unido, sin embargo en el resto del mundo tuvo un desempeño comercial moderado. «Tattoos» resulta más sólido y consistente que su predecesor y está formado por un conjunto sólido de temas bailables y pegadizos, especialmente los singles. Este álbum empezó a incorporar el característico sonido de trompetas con el que asociaríamos al cantante desde aquel momento. Temas imprescindibles: Stupid Love, The Other Side, Trumpets, Marry Me, Tattoo y Talk Dirty. Puntuación: 7’5/10.
«Tattoos» incluía bailables temas dance-pop que encajaban con los gustos europeos además de medios tiempos R&B y temas con gran componente urbano e influencias Hip Hop. Para adaptarse a los gustos americanos, Jason Derulo decidió publicar en 2014 una versión de «Tattoos» ligeramente diferente, con nuevos temas centrados en el sonido urbano bajo un título distinto, Talk Dirty, en un intento por capitalizar el reciente éxito del single del mismo nombre. El tercer álbum de Jason Derulo en Estados Unidos incorporaba 4 nuevos temas adaptados a este mercado, omitía algunas canciones de «Tattoos» y contaba con todos los singles lanzados hasta el momento. Los temas inéditos del álbum destacaban por sus letras de alto contenido sexual y resultaban repetitivos y menos interesantes que el conjunto de canciones presentes en «Tattoos». De entre ellos destacaba Wiggle, que se trataba de un tema mid-tempo Hip-Hop con uso prominente de flauta que compartía similitudes con Talk Dirty y contaba con la colaboración de Snoop Dogg. Pese a ser un tema insípido de sonido irritante, este «himno a los culos grandes» obtuvo un gran impacto en las listas de venta, donde ocupó el top 5 en Estados Unidos y Australia y top 10 en UK, convirtiéndose en el segundo sencillo más exitoso del álbum tras ‘Talk Dirty’. ‘Bubblegum’, un tema de influencia Trap junto al rapero Tyga y con la producción de Timbaland, fue lanzado de manera limitada como último single del álbum. «Talk Dirty» debutó en el #4 de la lista americana de álbumes y fue certificado platino no por las ventas físicas sino por las altas cifras de streaming de todos los singles lanzados. Mientras que «Tattoos» era un álbum más equilibrado entre su lado dance-pop y urbano y contaba con un conjunto de canciones muy interesantes, la incorporación de anodinos temas Hip Hop de letras vulgares abarataron la imagen de Jason Derulo y disminuyeron la calidad de «Talk Dirty». Aún con todo, por el hecho de incorporar magníficos temas como Trumpets, Stupid Love o The Other Side merece una buena nota. Puntuación: 7/10.

Una de las grandes sorpresas del 2010 fue el álbum debut de Jason Derulo de título homónimo, que contaba con singles muy interesantes como Whatcha Say, In My Head o Ridin’ Solo, y desde entonces se convirtió en uno de mis cantantes favoritos de pop/R&B ya que contaba con una bonita voz, una gran presencia escénica, además de destacar por su faceta como compositor y bailarín. En su siguiente álbum, «Future History» su música viró hacia el dance-pop y el electropop y empezó a tener más apoyo en Europa que en Estados Unidos, sin embargo con «Tattoos» (y su versión americana Talk Dirty) retomó el sonido urbano y profundizó en el R&B y Hip Hop. Jason Derulo siempre se ha caracterizado por ser un cantante que vende más singles que álbumes, por lo que la era digital y el streaming le beneficiaron sin duda. Desde la publicación de su cuarto álbum de estudio «Everything is 4» en 2015 y el disco recopilatorio que se publicó un año más tarde, el cantante nacido en Florida no ha dejado de lanzar singles, entre los que destacaron «If I Ain’t Love», un tema dance-pop que pasó desapercibido en las listas de venta o «Swalla» junto a Nicki Minaj y Ty Dolla Sign, mucho más exitoso, que acumula unas cifras de streaming espectaculares (más de 700 millones de reproducciones en Spotify y su videoclip supera los 1300 millones de visitas en YouTube) y ha tenido un desempeño comercial muy positivo en Europa, donde fue top 10 en Reino Unido, Francia y Alemania, aunque en Estados Unidos apenas ocupó el top 30. Durante el 2017 Jason Derulo siguió lanzando singles sin ningún tipo de criterio ni intención de publicar álbum, como «If I’m Lucky» o el marchoso «Tip Toe» junto al rapero French Montana, que sólo llegó a triunfar en Reino Unido, uno de sus mercados estrella. La carrera musical de Jason Derulo ha sufrido un claro desgaste durante estos últimos años y ha acabado saturando al público con infinidad de temas facilones y de una calidad mucho más baja que la de sus inicios, por lo que sus fans y el público en general han empezado a darle la espalda y sus últimos lanzamientos han obtenido unas cifras de streaming más bajas a lo que acostumbra el atractivo cantante. Sin duda el aspecto cuantitativo ha primado sobre el cualitativo en la estrategia promocional más reciente de Jason Derulo y un ejemplo de ello son los singles que ha lanzado este año: «Mamacita», un insípido tema dance-pop y latin-pop con el que se subía al carro del tirón latino que ha vivido la música durante este año pero no ofrecía nada nuevo o original, y «Too Hot», que todavía resultaba más básico por la utilización del sample del irritante hit veraniego «El Taxi» de Pitbull. Tanto Mamacita como Too Hot han resultado un fracaso en las listas de venta y sus datos de streaming han sido muy bajos. Durante los últimos tiempos el cantante de ascendencia haitiana ha ido «de Guatemala a Guatepeor» y es una auténtica lástima ya que tiene talento suficiente como cantante y compositor para ofrecernos canciones de mayor calidad al igual que hacía en los inicios de su carrera.
En los inicios de su carrera, Taylor Swift era una de la figuras más prometedoras de la escena Country estadounidense y poseía una imagen de ‘girl next door’ que encajaba con los cánones de la conservadora sociedad americana, sin embargo con el paso de los años no solo ha dejado atrás su pasado Country sino que se ha deshecho de la imagen dulce con la que conquistó al público. Durante los últimos años la cantante de Pensilvania se ha ganado una mala reputación en la industria musical: ha desvelado todo tipo de detalles de sus ex-novios a través de sus canciones, ha protagonizado peleas con compañeras de profesión y se ha visto envuelta en varias polémicas, lo que ha provocado que la antigua ‘novia de América’ ahora sea percibida por el público como una artista sin escrúpulos y una ‘víbora’ vengativa y rencorosa. Taylor Swift abandonó la imagen de la ‘pop star’ perfecta y asumió su papel de chica mala en su sexto álbum de estudio, Reputation, cuyo título hace referencia al escrutinio que sufrió la cantante por parte de los medios de comunicación sobre su imagen pública y su vida privada tras su ascenso a la fama. En el aspecto musical, «Reputation» destaca por su viraje hacia el sonido electrónico que Taylor Swift inició en su anterior álbum y está formado principalmente por temas synth-pop y electropop, aunque cuenta con influencias R&B e incorpora bases de la música urbana como Trap y Hip Hop. Las letras de las canciones presentes en el álbum están inspiradas en sus relaciones amorosas, pero Taylor también planta cara a todas las personas que han arremetido contra ella (es más que evidente su tono combativo y vengativo en el álbum). Este trabajo también destaca por el hecho de que Taylor utiliza la técnica sing-rap en muchas de las canciones y ofrece un menor rango vocal al habitual, además de adoptar un estilo al cantar más cercano al de un artista R&B. La primera mitad del álbum está producida por Max Martin y Shellback (responsables de sus dos anteriores álbumes y artífices de su viraje hacia el pop) mientras que la segunda parte cuenta con la producción del que se convertiría en su mano derecha y habitual colaborador Jack Antonoff. «Reputation» debutó en el #1 de la lista americana de álbumes (su quinto ‘chart topper’) y se convirtió en su cuarto trabajo en superar el millón de copias en su primera semana a la venta. El álbum ha vendido dos millones y medio de copias en tierras americanas y ha sido certificado triple platino en Estados Unidos pero ha conseguido unas ventas notoriamente inferiores a las obtenidas por «Red» y «1989». 
Aunque Dua Lipa haya regresado con nuevo single en realidad nunca ha desaparecido de escena, ya que desde su debut en el mundo de la música su presencia ha sido máxima en las radios de todo el mundo y no hemos dejado de escuchar temas suyos y colaboraciones con otros artistas. Su exitoso álbum debut de título homónimo vio la luz en 2017 y contó con hits de la talla de ‘Be The One’, ‘Blow Your Mind’, ‘IDGAF’ y sobretodo New Rules, con el que la joven inglesa ha logrado cifras de streaming espectaculares (más de 1200 millones de reproducciones en Spotify) y ocupó el #1 en Reino Unido y el top 10 en los principales mercados musicales, incluyendo Estados Unidos, donde es notorio el éxito de este single teniendo en cuenta que el público americano no suele ser muy receptivo a este tipo de pop británico. Además del éxito que consiguió con los temas de su álbum debut, la presencia de Dua Lipa fue solicitada por varios artistas como Calvin Harris en el tema One Kiss, que se convirtió en otro hit en las listas de venta del año pasado (alcanzó nuevamente el #1 en Reino Unido) y consiguió de nuevo unas cifras de streaming altísimas. Aunque Dua Lipa ha sido una de las artistas revelación de los últimos años, primero en Reino Unido y luego en el resto del mundo y su música no haya cesado de sonar en las radios, también han surgido opiniones negativas que la tachan de ser una artista básica que hace música genérica y cuya presencia escénica es nula. Dua Lipa ha regresado este 2019 con nuevo single, Don’t Start Now, perteneciente a su segundo álbum de estudio, que será publicado a principios del 2020. La cantante de 24 años ha decidido apostar sobre seguro y ha contado con el productor Ian Kirkpatrick y la compositora Emily Warren (los responsables de su hit New Rules) aunque en este caso Dua Lipa también se encuentra entre los créditos de composición de este marchoso tema Disco y dance-pop con influencia de la música de baile de los años 80, a diferencia del sonido Tropical House y electropop que tenía New Rules, sin embargo no ofrece nada nuevo o diferente al panorama musical. Ciertamente Dua Lipa es una artista muy sobrevalorada gracias a la sucesión de hits que ha cosechado, pero habrá que ver si con su segundo álbum repite la tremenda acogida de su primer trabajo o se queda en una muñeca rota del mundo de la música. Tras el lanzamiento de ‘Don’t Start Now’ el ‘hype’ por su nuevo álbum está muy alto ya que es uno de los temas más pegadizos y originales de la temporada.
El clásico patrón que utilizaban los artistas de lanzar uno o dos singles con antelación a la publicación del álbum se quedó obsoleto desde el inicio de la era digital y el auge del streaming, y hoy en día muchos cantantes lanzan un gran número de sencillos promocionales hasta que alguno de ellos obtiene éxito y finalmente es catalogado como «primer single» del álbum. Artistas que surgieron a finales de los 90 y triunfaron durante la década del 2000 como por ejemplo Jennifer Lopez o Britney Spears estaban acostumbrados al patrón anteriormente mencionado (el cual requería un mayor esfuerzo promocional que en nuestros días) y el éxito de un single dependía de su éxito en las radios, el airplay y de las ventas de CD singles, por tanto si el primer single apenas era radiado u obtenía bajas ventas resultaba un fracaso comercial y no podía catalogarse de ‘buzz single’ como hoy en día hacen los cantantes tras un tema fallido. Actualmente las cosas son muy diferentes y los artistas veteranos que vivieron la época de la música en formato físico han tenido que adaptarse a la era del streaming (con mayor o menor fortuna) pero sin duda son los cantantes surgidos en estos últimos años los que han ganado con este sistema ya que el público joven consume este tipo de música y ha favorecido a las nuevas promesas de la música en detrimento de los artistas plenamente consolidados, que han perdido fuerza en una industria dominada por el streaming.
Durante los primeros años de la década del 2000 el R&B vivió su época dorada y las canciones de este género sonaban con fuerza en las radios y ocupaban posiciones muy altas en las listas de venta de todo el mundo, ya que el R&B traspasó las fronteras americanas para convertirse en un género muy popular a ambos lados del Atlántico. Durante la primera mitad de la década del 2000 los géneros más populares fueron el R&B y el ‘urban pop’ (un R&B/pop muy accesible, de carácter bailable y comercial hecho por artistas no afroamericanos). Tras el gran impacto que tuvieron las producciones de Rodney ‘Darkchild’ Jerkins en las listas de venta a finales de los 90 y primeros del 2000 (temas como ‘The Boy Is Mine’ de Brandy & Monica, ‘Say My Name’ de Destiny’s Child, ‘If You Had My Love’ de Jennifer Lopez o ‘He Wasn’t Man Enough’ de Toni Braxton) se produjo otro momento de esplendor para el R&B en el año 2004, aunque con un estilo ligeramente diferente y más influenciado por el sonido Crunk, un subgénero del Southern Hip Hop. De esta segunda época dorada del R&B destacaron dos artistas: Usher, el cual despuntó a nivel global gracias al tremendo impacto conseguido por «Confessions», que se convirtió en el álbum más vendido del 2004 y la protagonista de este post, Ciara. Ambos artistas comparten muchas similitudes ya que nacieron en Texas pero años más tarde sus familias se trasladaron a Atlanta (una de las cunas más importantes del Hip Hop y el R&B) donde pudieron perseguir sus sueños y empezar sus carreras musicales. Durante su adolescencia Ciara Princess Harris formó parte de un grupo femenino junto al que grabó varias canciones, sin embargo este proyecto no prosperó por diferencias entre sus componentes y la joven cantante siguió intentando abrirse camino en el mundo de la música componiendo temas para otras artistas como Mya o Fantasia. A finales de septiembre del año 2004 vio la luz Goodies, el álbum debut de Ciara y con motivo de su decimoquinto aniversario haré una crítica en retrospectiva de este magnífico disco, el cual se encuentra entre mis favoritos dentro del género R&B.
Aaliyah debutó en el mundo de la música siendo una adolescente y grabó su primer álbum, Age Ain’t Nothing But a Number, con tan sólo 14 años. El cantante R. Kelly fue el compositor y productor ejecutivo de este proyecto, el cual recibió buenas críticas por el gran talento de la joven, que contaba con una madurez impropia de su edad y una voz privilegiada. A pesar de que el álbum ocupó un discreto top 20 en la lista Billboard, acabó siendo certificado doble platino, vendió más de 3 millones de copias y contó con dos exitosos singles top 10 en la lista americana. Con sólo 15 años, Aaliyah se casó con R. Kelly en una ceremonia que fue anulada posteriormente al declararse ilegal, ya que la rebelde cantante mintió diciendo que era mayor de edad. Tras su exitoso debut, Aaliyah dejó a R. Kelly y su antigua discográfica y empezó a trabajar con Timbaland y Missy Elliott, quienes comenzaban a dar sus primeros pasos como productores y compositores en la industria musical. Su segundo álbum de estudio, One In a Million, fue publicado en 1996 y nuevamente fue elogiado por parte de la crítica por el talento vocal de la joven cantante, la gran producción del álbum y su combinación de R&B, Hip Hop, Soul y pop, haciendo de este trabajo uno de los más influyentes de la década de los 90. Aunque Timbaland y Missy Elliott se encargaron de la mayoría de los temas del álbum, la joven cantante trabajó con otros productores como Jermaine Dupri, Daryl Simmons o Darkchild, en la que sería su primera contribución como productor. 6 singles fueron extraídos del álbum (4 de ellos producciones de Timbaland), de los que destacaron ‘If You Girl Only Knew’ y la balada ‘The One I Gave My Heart To’. «One In a Million» apareció en numerosas listas de los mejores álbumes R&B del año, fue certificado nuevamente doble platino en Estados Unidos y vendió más de tres millones de ejemplares, sin embargo Aaliyah incrementó su popularidad en el resto del mundo, donde obtuvo unas ventas superiores a los 8 millones.
Mientras que Camila Cabello triunfó con su primer disco en solitario, su presencia es solicitada por numerosos artistas y está próxima a lanzar su segundo trabajo, y Normani parece la alumna más aventajada de las ex-componentes de Fifth Harmony que quedaron tras la marcha de Camila, las otras integrantes del grupo femenino no han tenido tanta suerte en sus carreras y luchan sin éxito por darse a conocer como artistas en solitario. De entre las componentes más rezagadas del grupo, Lauren Jauregui y Dinah Jane no han logrado despuntar con sus singles y parece que es Ally Brooke la que está esforzándose más por labrarse una carrera en solitario pese a ser a priori una de las componentes menos carismáticas de Fifth Harmony. En el mes de enero la cantante texana lanzó su primer single en solitario, Low Key, un medio tiempo Latin-pop y R&B que pretendía emular el gran hit ‘Havana’ de su ex-compañera Camila. Pese a ser un tema pegadizo (y con posibilidades de triunfar si hubiera sido cantado por otra artista más popular o con mayor carisma) no logró demasiado éxito aunque consiguió entrar en las listas de venta de varios mercados internacionales. Como segundo single Ally Brooke lanzó Lips Don’t Lie, un tema muy parecido a ‘Low Key’ que combina R&B con Latin-pop y cuenta con la colaboración del rapero A Boogie wit da Hoodie. Ambos temas resultaban muy interesantes debido a su combinación de ritmos latinos y urbanos y se nota que Jennifer Lopez es una de las mayores influencias de Ally. La cantante de ascendencia mexicana tiene previsto publicar su álbum debut este año y no para de lanzar singles hasta que suene la flauta y alguno tenga éxito. El último de ellos ha sido Higher, un marchoso tema Dance/House junto al DJ y productor Matoma que no tiene nada que ver con sus dos anteriores temas de estilo urbano y latino. Pese a que ‘Low Key’ y ‘Lips Don’t Lie’ encajan mejor con el estilo de Ally Brooke, la verdad es que ‘Higher’ resulta pegadizo y bailable y es una gran apuesta para las pistas de baile. En un intento por aumentar su popularidad, Ally Brooke se encuentra participando actualmente en la temporada vigésimo octava del programa de la TV americana ‘Dancing With the Stars’ (considerados por muchos como la antesala del fracaso) donde puede al menos demostrar lo que aprendió de las coreografías junto a su grupo Fifth Harmony. Pese a su falta de carisma y su intento forzado por resultar sexy, Ally Brooke es una cantante talentosa y los temas que ha lanzado son más que dignos por lo que el blog MiSTeR MuSiC seguirá apoyando su carrera en solitario.
Se han cumplido 30 años del lanzamiento de uno de los discos más icónicos de la historia de la música, Janet Jackson’s Rhythm Nation 1814, el cuarto álbum de estudio de la cantante americana Janet Jackson. “Rhythm Nation” es el sucesor de “Control”, el cual se convirtió en el espaldarazo definitivo en la carrera musical de la hermana de Michael Jackson. Tras un modesto debut, Control fue ascendiendo en la lista de ventas de Estados Unidos gracias al éxito de los singles lanzados y meses más tarde alcanzó el #1 en la lista americana y en el componente R&B de Billboard. «Control» se convirtió en uno de los álbumes más importantes y legendarios de la década de los 80 gracias al inconfundible estilo de Janet, su sonido poco convencional y la gran composición y producción de Jimmy Jam y Terry Lewis. Tras el éxito de Control, el cual fue aclamado por la crítica, vendió más de 10 millones de ejemplares en todo el mundo y contó con icónicos singles como ‘Nasty’, ‘Control’ o ‘The Pleasure Principle’, Janet publicó en 1989 su cuarto trabajo discográfico, Rhythm Nation. A diferencia de «Control», el cual era un disco autobiográfico que hablaba sobre el reciente divorcio de Janet y los cambios que se habían producido en su vida, «Rhythm Nation» era un álbum conceptual que trataba problemas sociales, como la pobreza, el racismo, el abuso de sustancias o la exclusión social. «Rhythm Nation» destaca por su ecléctico sonido que combinaba pop, R&B, rock, New Jack Swing o dance y se caracterizaba por su frecuente utilización de samples y un uso muy marcado de la percusión típico de los 80. Janet Jackson compuso 7 temas del álbum y co-produjo todo el disco junto a sus frecuentes colaboradores Terry Lewis y Jimmy Jam. Rhythm Nation destacó por su gran longevidad en las listas de venta ya que su promoción duró dos años y se lanzaron hasta 7 singles, lo que prueba el éxito comercial que cosechó este álbum. «Rhythm Nation» tuvo una gran acogida en las listas de venta de todo el mundo: aunque debutó en una modesta posición de la lista americana, finalmente ocupó el #1 durante 4 semanas consecutivas, acabó siendo certificado 6 veces platino y obtuvo unas ventas superiores a los 8 millones de copias en Estados Unidos. En el resto del mundo el álbum también tuvo una gran acogida comercial y logró el #1 en Australia y el top 5 en Reino Unido y Canadá.