El segundo álbum de un artista que ha cosechado gran éxito con su disco debut suele suponer un reto muy complicado para el cantante en cuestión debido a las expectativas puestas en dicho trabajo y por las posibles comparaciones (de calidad y éxito) entre un álbum y otro. Esta situación es precisamente la que ha vivido Camila Cabello tras un hit de la talla de ‘Havana’, el cual superó todas las predicciones por parte de la cantante y su discográfica y logró cifras de streaming espectaculares y unas posiciones muy altas en las listas de venta en todo el mundo. Tras el boom inicial de Havana, los siguientes singles fueron moderadamente exitosos por el efecto arrastre pero no consiguieron un rendimiento comercial especialmente llamativo. El álbum debut de la cantante, titulado Camila, logró buenas posiciones en las listas de venta y fue certificado platino en Estados Unidos, pero no gracias a unas altas cifras de venta (sólo despachó 160 mil copias físicas) sino por el alto nivel de streaming de los temas que contenía. Con un álbum debut más que digno que contaba con un sonido original y varios temas interesantes pero conocida por el gran público sólo por ‘Havana’, Camila Cabello partía de una posición un tanto complicada de cara al temido segundo álbum ya que muchos consideraban su éxito flor de un día y le auguraban un futuro poco halagüeño. Afortunadamente para la cantante de ascendencia cubana, Shawn Mendes contó con Camila para participar en su tema Señorita, el cual se ha convertido en el hit del año y ha supuesto un notable incremento de popularidad para ambos artistas. Aunque no llegó al nivel de éxito descomunal de Havana, Señorita alcanzó el #1 en los principales mercados mundiales y obtuvo unas cifras de streaming altísimas. Este tema encajaba a la perfección con el estilo musical de la cantante por su sonido Latin-pop, mostraba una gran química entre ambos artistas y dio un soplo de aire fresco a Camila de cara a su próximo trabajo discográfico.
En el mes de septiembre, la cantante nacida en Cuba presentó su nuevo álbum Romance con dos temas muy diferentes entre sí: mientras que Shameless es un oscuro tema pop/rock y electropop que muestra un lado de la cantante que no había ofrecido hasta la fecha, Liar se encontraba en su zona de confort y se trata de un marchoso tema Latin-pop de pegadizo estribillo que encajaría perfectamente dentro de su disco debut. Pese a ser dos apuestas muy interesantes por parte de la joven cantante, ninguna de ellas pareció atraer la atención del público y quedaron atascadas en la parte baja de la lista americana Billboard. Acompañado por un divertido videoclip y aprovechando el tirón que vive la música latina últimamente, ‘Liar’ tuvo un impacto comercial ligeramente superior al de ‘Shameless’. La estrategia promocional de Romance ha sido un tanto confusa y desconcertante ya que sin un respiro, Camila lanzó en octubre otros dos nuevos sencillos sin apenas haber dado tiempo a promocionar los anteriores. Mientras que la cantante de Miami explicaba en sus redes sociales que quería ofrecer al público un gran número de temas que mostraran la variedad musical presente en Romance, era evidente que su discográfica estaba preocupaba por el decepcionante rendimiento comercial de ‘Shameless’ y ‘Liar’ y se apresuró a lanzar nuevos temas para ver si sonaba la flauta y podían publicar el nuevo álbum con el respaldo de algún single de éxito. Uno de ellos era Cry for Me, un potente tema pop/rock que comenzaba con unos arpegios de guitarra muy marcados y cuyas letras hacían referencia a la sensación que se produce tras una relación fallida en la que quieres ver que tu ex se sienta igual de mal que tú. El otro tema era Easy, una balada pop en la que compara su actual pareja con sus anteriores relaciones y destaca por la ejecución vocal de Camila (sin ser una vocalista especialmente prodigiosa). Sin duda la primera pareja de singles resulta más original y llamativa que este nuevo dúo de sencillos aunque hay que reconocer que todos los temas presentados son más que dignos y muestran una mayor madurez por parte de Camila como compositora y artista. Tanto ‘Cry For Me’ como ‘Easy’ han sido producidos por Frank Dukes, quien estuvo detrás de la mayoría de temas del álbum debut de Camila. Como enésimo sencillo promocional antes del lanzamiento de Romance (quinto en realidad) llegó Living Proof, una balada pop con melodía de guitarra e influencia latina donde Camila hace uso del falsete. Ninguno de los singles lanzados en esta extraña campaña promocional ha funcionado bien en las listas de venta.
En vez de decantarse por promocionar ‘Liar’, que es el único single que ha gozado de un moderado rendimiento comercial y de streaming y tiene solidez suficiente como para respaldar el lanzamiento de Romance, Camila ha dedicado más tiempo a promocionar el resto de singles en programas de TV y entregas de premios a pesar del mínimo impacto que están teniendo entre el público. Aunque ya hemos conocido gran parte de Romance con anterioridad a su publicación, del resto del álbum merecen la pena destacar ‘My Oh My’, un pegadizo tema pop con gran toque urbano que cuenta con la colaboración del rapero DaBaby o el medio tiempo ‘Should’ve Said It’, uno de los temas con mayor influencia latina y que comparte ciertas similitudes con Havana. Cualquiera de estos dos temas podría haberse lanzado como single ya que resultan muy superiores a varios de los sencillos adelanto y hubieran atraído más la atención del público. La segunda mitad de Romance está llena de baladas, algunas un tanto planas y aburridas como ‘Used To This’ producida por Finneas (un joven productor musical conocido por ser el responsable del álbum debut de su hermana, la extravagante cantante Billie Eilish) y otras más interesantes como la romántica ‘This Love’ o ‘Feel It Twice’, que cuenta con cierto aroma R&B.
Camila Cabello ha compuesto todos los temas de Romance y entre los créditos de producción se encuentran importantes nombres como Frank Dukes (responsable de ‘Easy’ y ‘Cry for Me’), The Monsters & The Strangerz (Shameless y Liar), Ryan Tedder, Andrew Watt, Mattman & Robin (Living Proof) o Finneas, que han dado forma a un álbum que combina pop/rock, synth-pop y Latin-pop ciertas pinceladas urbanas y R&B. Pese a la desastrosa campaña promocional que ha acompañado a Romance, es de justicia alabar la valentía que ha demostrado Camila al publicar un álbum tras numerosos singles fallidos en vez de abandonar el proyecto o postergar el lanzamiento como han hecho otros cantantes (por ejemplo Meghan Trainor). Sin embargo teniendo en cuenta que Camila es una de las reinas del streaming en la actualidad (en concreto la tercera artista más escuchada del mundo en Spotify), ha lanzado 5 singles con anterioridad a la publicación del álbum y ha incluido muy astutamente Señorita en el tracklist de Romance, todo el streaming acumulado por parte de estos temas (Señorita supera los 1000 millones de reproducciones en Spotify) ayudará al álbum a ser certificado platino en un periquete y le vaticinará un #1 más que probable en Estados Unidos. Las ventas físicas serán otro cantar. En definitiva, la estrategia por parte de la discográfica de Camila de ofrecer tantos temas previos a la publicación del álbum y no centrarse en la promoción de uno de ellos ha desconcertado al público, que no ha prestado excesiva atención a casi ninguno de ellos. Aún con todo, Romance es un buen álbum pop en el que podemos apreciar la evolución de Camila como artista y compositora en canciones que hablan de amor y sus últimas relaciones. Temas imprescindibles: Liar, My Oh My, Shameless, Should’ve Said It y Easy. Puntuación: 7/10.

Durante 2016 y 2017 Zara Larsson se convirtió en una de las cantantes pop más destacadas en Europa gracias a temas como ‘Lush Life’, ‘Never Forget You’ o ‘I Would Like’, pertenecientes a su segundo álbum de estudio, So Good, el primero lanzado de manera internacional tras un álbum debut que sólo fue publicado en su Suecia natal y otros países nórdicos. So Good estaba formado por marchosos temas up-tempo producidos por importantes nombres como Steve Mac, MNEK, The Monsters & The Strangerz o StarGate y encuadrado dentro del dance-pop y electropop con influencias R&B y Tropical House. Tres de los singles de «So Good» fueron #1 en Suecia y consiguieron despuntar en otros países europeos como Reino Unido, donde la joven cantante sueca ha conseguido gran éxito, e incluso varios de sus temas lograron entrar en el difícil mercado americano. El álbum ocupó el top 10 en las principales listas de venta europeas y fue certificado oro en Estados Unidos, lo que supone un gran éxito para una cantante pop procedente de Suecia. Desde sus inicios, Zara Larsson recibió buenas críticas de los expertos musicales por su bonita voz, sus marchosas canciones y su moderno estilo, además de su labor como compositora en varias de las canciones de su álbum y fue de las primeras cantantes junto a Dua Lipa en incorporar el sonido Tropical House que tan de moda se ha puesto durante los últimos años. La presencia de Zara Larsson fue solicitada por otros artistas como David Guetta o el grupo británico Clean Bandit, con quienes colaboró en ‘Symphony’, el cual logró un gran éxito comercial y se convirtió en el primer single #1 de la cantante en Reino Unido y su cuarto ‘chart topper’ en Suecia.
Este 2019 que pronto va a terminar será recordado como un año de nostalgia para los seguidores del fenómeno fan que vivió sus mejores momentos durante los primeros años de la década del 2000 ya que se han producido los esperados regresos de legendarios grupos que triunfaron años atrás. A principios de año, uno de los mayores exponentes del fenómeno fan de hace dos décadas, Backstreet Boys, regresaron al panorama musical con su nuevo álbum DNA tras más de 5 años de sequía musical. En el mes de abril, tras años de rumores Spice Girls volvieron a juntarse para llevar a cabo su segunda gira de reunión, con la que recorrieron Reino Unido y congregaron a 700 mil leales fans, haciendo de «Spice World 2019 Tour» una de las giras más exitosas y recaudadoras del año en Reino Unido. El pasado mes de noviembre otra de las boy-bands más queridas en Europa, Westlife, también regresaron con gira de aniversario por sus 20 años de carrera musical y publicaron nuevo álbum para deleite de sus numerosos seguidores. Y esta misma semana se ha producido sin duda el regreso más sorprendente del año y digo sorprendente por la manera en que acabaron hace años las componentes del grupo en cuestión y que nadie apostaría por verlas juntas de nuevo. Me estoy refiriendo a Pussycat Dolls, una de las girl-bands americanas más exitosas de la década pasada. Durante toda la trayectoria de Pussycat Dolls quedó claro que Nicole Scherzinger no sólo era la líder y fuerza creativa del grupo (participó en la composición de varios temas y acaparaba el micrófono casi el 100% del tiempo) sino también la única que podía hablar en las entrevistas promocionales, ya que tras la separación del grupo una de las componentes afirmó que no les permitían abrir la boca y sólo Nicole podía hacerlo. El sobre-énfasis en Nicole llegó a su punto máximo durante la promoción de Doll Domination, donde empezaron a hacerse visibles las tensiones entre ellas, por lo que a principios del 2010 las componentes relegadas a meras bailarinas y figurantes decidieron abandonar el grupo.
Desde sus inicios en el mundo de la música, Tinashe fue considerada una prometedora figura del R&B alternativo gracias a sus primeras mixtapes, las cuales fueron aclamadas por la crítica por sus habilidades como compositora y cantante y su vanguardista estilo e incluso fue comparada con la gran Aaliyah. Su primer álbum de estudio, Aquarius, llegó en 2014 y aunque permanecía dentro de su habitual sonido R&B alternativo, tenía una dirección R&B/pop más comercial que fue nuevamente muy bien recibida por los expertos musicales y tuvo un moderado resultado comercial. Nightride iba a ser su segundo disco, sin embargo debido a las diferencias creativas de la joven cantante con su discográfica sólo fue lanzado de manera digital y no contó con apenas promoción, por lo que Joyride fue considerado su segundo álbum oficial. Aunque Joyride marcaba una evolución en la música de la cantante y contaba con temas muy interesantes, resultó un fracaso comercial y ninguno de los singles contó con apoyo por parte del público. A principios de año Tinashe rompió con su discográfica RCA debido a diferencias creativas (aunque la escasez de promoción de sus últimos trabajos también la motivaron a dejar dicha discográfica) y anunció que su nuevo álbum vería la luz este mismo año. Y así ha sido, ya que esta misma semana se ha publicado Songs For You, su tercer álbum de estudio y el primero lanzado de manera independiente bajo su propio sello. Songs For You está compuesto por 15 temas encuadrados dentro del R&B con influencias electropop y del R&B alternativo, todos ellos compuestos por la propia Tinashe y con la producción de Hitmaka entre otros. El single anticipo ha sido Die a Little Bit, un tema de sonido ‘underground’ que mezcla electropop, dance-pop y R&B, cuenta con la colaboración de la rapera británica Ms Banks y habla de pasarlo bien en la pistas de baile, olvidar los problemas y beber mientras «mueres un poco». Die a Little Bit nos recuerda al sonido que tenían sus primeras mixtapes y no nos extraña ya que al abandonar su discográfica y asumir de nuevo el control creativo de su carrera ha podido regresar a sus orígenes más indie y alternativos y mostrar sus verdaderas aspiraciones musicales. Tras esta arriesgada apuesta por parte de Tinashe, ha vuelto a su zona de confort con Touch & Go, un medio tiempo R&B alternativo con la participación del rapero 6lack que cuenta con una interesante instrumentación de violines al final de la canción.
Este 2019 se está convirtiendo en el año de los grandes regresos ya que varios cantantes y grupos que habían estado alejados del panorama musical durante años han decidido lanzar sus nuevos álbumes y poner fin a su sequía musical. Uno de los grupos que han regresado ha sido Westlife, la icónica ‘boy band’ que triunfó en la década del 2000 en Europa y que cumple en 2019 sus 20 años en el mundo de la música, aunque durante los últimos años se tomaron un respiro como grupo y se centraron en sus carreras en solitario y otras actividades. Durante los últimos meses Westlife han recorrido Gran Bretaña con una extensa gira que celebra sus 20 años como grupo y en la que repasan sus grandes éxitos, que son muchos debido a la larga trayectoria de la icónica boy-band. Además de Reino Unido e Irlanda, ‘The Twenty Tour’ también ha recorrido Asia, ya que en China, Indonesia o Filipinas tienen millones de seguidores y son uno de sus principales mercados musicales. Westlife debutaron en 1999 (un año en el que el fenómeno fan vivía su momento álgido) con su álbum de título homónimo, con el que consiguieron 5 singles #1 en Reino Unido y desde entonces publicaron 9 álbumes de estudio más, de los que 8 de ellos fueron #1 en su nativa Irlanda y 6 en Reino Unido, lo que denota el alto grado de éxito que obtuvieron en tierras británicas. Durante su extensa trayectoria Westlife han conseguido 13 singles #1 en Reino Unido y vendido más de 50 millones de discos y singles en todo el mundo, principalmente en Europa, por lo que podríamos considerarlos el equivalente de Backstreet Boys en Estados Unidos. Sin embargo, como he comentado en varias ocasiones, muchos de los cantantes y grupos de la «antigua escuela» que surgieron durante la época de los CD’s físicos no han sabido adaptarse a la era digital y en materia de streaming no han logrado tan buenos resultados, por lo que sus ventas se han reducido considerablemente. Westlife han sido un claro ejemplo, ya que con sus 6 primeros álbumes consiguieron gran éxito pero a finales de la década pasada iniciaron un espiral decreciente en su popularidad y su viabilidad comercial se redujo de manera dramática, acentuada por el fin de la era de las grandes ‘boy bands’, cuyos únicos representantes a ambos lados del Atlántico son Backstreet Boys y Westlife.
Durante su larga trayectoria musical
Tras el gran éxito logrado por los singles extraídos de su tercer álbum de estudio Tattoos (y su edición americana «Talk Dirty»), los cuales lograron buenas posiciones en las listas de venta y consiguieron unas cifras altísimas de streaming y millones de reproducciones de sus videoclips en YouTube, Jason Derulo regresó en 2015 con un nuevo single perteneciente a su cuarto álbum. Realmente el cantante americano no regresó puesto que nunca se fue, ya que desde sus inicios en el mundo de la música ha tenido una presencia máxima en las radios de todo el mundo y se ha caracterizado por una gran agilidad a la hora de lanzar singles y álbumes. Want To Want Me, el single presentación del álbum, siguió el clásico patrón de Jason Derulo y se trataba de un bailable y enérgico tema dance-pop, en este caso producido por Ian Kirkpatrick. Este single tuvo un gran impacto en las listas de venta: se convirtió en el cuarto #1 del cantante en Reino Unido y ocupó el top 5 en Estados Unidos, Alemania o Australia. En mayo del 2015 se publicó el cuarto álbum de estudio de Jason Derulo, llamado Everything Is 4, el cual contaba con la producción de sus habituales colaboradores Ricky Reed o Ian Kirkpatrick pero se unían otros productores como Danja, The Monsters & The Strangerz, Matoma o Charlie Puth. Casualmente «Everything Is 4» debutó en el #4 de la lista americana de álbumes y empató con «Talk Dirty» como la mejor posición de Jason en Estados Unidos. En el resto del mundo tuvo un desempeño comercial muy moderado y apenas fue top 20 en Australia y Reino Unido, los dos mercados estrella del cantante. El título del álbum no alude al hecho de que sea su cuarto trabajo sino porque todo viene por una razón («everything is for a reason»).
Durante los primeros años de la década del 2010 Jason Derulo se convirtió en uno de los cantantes más prometedores dentro del panorama pop/R&B y una amenaza real a artistas de la talla de Ne-Yo o Chris Brown, sus competidores más directos. Su primer álbum de título homónimo estaba producido enteramente por J.R. Rotem y formado por un compendio de medios tiempos y baladas de estilo pop/R&B y marchosos temas dance-pop y electropop dirigidos a las pistas de baile. Visto el éxito internacional de sus temas más bailables, con su segundo álbum Future History profundizó en el sonido dance-pop y destacó por el hecho de que sólo contaba con 3 canciones producidas por su habitual colaborador. Aunque las ventas de sus dos primeros álbumes no fueron excesivamente altas, Jason destacó por el rendimiento comercial de sus singles y consiguió un #1 en la lista americana y 5 singles top 10 en Reino Unido (incluyendo dos #1 con In My Head y Don’t Wanna Go Home). Sin apenas un respiro, el cantante de Florida regresó en 2013 con su tercer álbum de estudio, titulado Tattoos y publicado en todos los mercados excepto en Estados Unidos, donde sólo se lanzó un EP de manera digital con 5 temas pertenecientes a dicho álbum. Jason tenía otros planes para sus seguidores americanos que más tarde pasaré a comentar. «Tattoos» está compuesto en su totalidad por el propio Jason, cuenta con la colaboración de varios productores de su anterior álbum como DJ Frank E o RedOne e incorporó otros nuevos como Ricky Reed, Ammo i The Cataracs y destaca por el hecho de que no aparece ningún tema firmado por J.R. Rotem, el artífice de sus mayores éxitos. 
Una de las grandes sorpresas del 2010 fue el álbum debut de Jason Derulo de título homónimo, que contaba con singles muy interesantes como Whatcha Say, In My Head o Ridin’ Solo, y desde entonces se convirtió en uno de mis cantantes favoritos de pop/R&B ya que contaba con una bonita voz, una gran presencia escénica, además de destacar por su faceta como compositor y bailarín. En su siguiente álbum, «Future History» su música viró hacia el dance-pop y el electropop y empezó a tener más apoyo en Europa que en Estados Unidos, sin embargo con «Tattoos» (y su versión americana Talk Dirty) retomó el sonido urbano y profundizó en el R&B y Hip Hop. Jason Derulo siempre se ha caracterizado por ser un cantante que vende más singles que álbumes, por lo que la era digital y el streaming le beneficiaron sin duda. Desde la publicación de su cuarto álbum de estudio «Everything is 4» en 2015 y el disco recopilatorio que se publicó un año más tarde, el cantante nacido en Florida no ha dejado de lanzar singles, entre los que destacaron «If I Ain’t Love», un tema dance-pop que pasó desapercibido en las listas de venta o «Swalla» junto a Nicki Minaj y Ty Dolla Sign, mucho más exitoso, que acumula unas cifras de streaming espectaculares (más de 700 millones de reproducciones en Spotify y su videoclip supera los 1300 millones de visitas en YouTube) y ha tenido un desempeño comercial muy positivo en Europa, donde fue top 10 en Reino Unido, Francia y Alemania, aunque en Estados Unidos apenas ocupó el top 30. Durante el 2017 Jason Derulo siguió lanzando singles sin ningún tipo de criterio ni intención de publicar álbum, como «If I’m Lucky» o el marchoso «Tip Toe» junto al rapero French Montana, que sólo llegó a triunfar en Reino Unido, uno de sus mercados estrella. La carrera musical de Jason Derulo ha sufrido un claro desgaste durante estos últimos años y ha acabado saturando al público con infinidad de temas facilones y de una calidad mucho más baja que la de sus inicios, por lo que sus fans y el público en general han empezado a darle la espalda y sus últimos lanzamientos han obtenido unas cifras de streaming más bajas a lo que acostumbra el atractivo cantante. Sin duda el aspecto cuantitativo ha primado sobre el cualitativo en la estrategia promocional más reciente de Jason Derulo y un ejemplo de ello son los singles que ha lanzado este año: «Mamacita», un insípido tema dance-pop y latin-pop con el que se subía al carro del tirón latino que ha vivido la música durante este año pero no ofrecía nada nuevo o original, y «Too Hot», que todavía resultaba más básico por la utilización del sample del irritante hit veraniego «El Taxi» de Pitbull. Tanto Mamacita como Too Hot han resultado un fracaso en las listas de venta y sus datos de streaming han sido muy bajos. Durante los últimos tiempos el cantante de ascendencia haitiana ha ido «de Guatemala a Guatepeor» y es una auténtica lástima ya que tiene talento suficiente como cantante y compositor para ofrecernos canciones de mayor calidad al igual que hacía en los inicios de su carrera.
En los inicios de su carrera, Taylor Swift era una de la figuras más prometedoras de la escena Country estadounidense y poseía una imagen de ‘girl next door’ que encajaba con los cánones de la conservadora sociedad americana, sin embargo con el paso de los años no solo ha dejado atrás su pasado Country sino que se ha deshecho de la imagen dulce con la que conquistó al público. Durante los últimos años la cantante de Pensilvania se ha ganado una mala reputación en la industria musical: ha desvelado todo tipo de detalles de sus ex-novios a través de sus canciones, ha protagonizado peleas con compañeras de profesión y se ha visto envuelta en varias polémicas, lo que ha provocado que la antigua ‘novia de América’ ahora sea percibida por el público como una artista sin escrúpulos y una ‘víbora’ vengativa y rencorosa. Taylor Swift abandonó la imagen de la ‘pop star’ perfecta y asumió su papel de chica mala en su sexto álbum de estudio, Reputation, cuyo título hace referencia al escrutinio que sufrió la cantante por parte de los medios de comunicación sobre su imagen pública y su vida privada tras su ascenso a la fama. En el aspecto musical, «Reputation» destaca por su viraje hacia el sonido electrónico que Taylor Swift inició en su anterior álbum y está formado principalmente por temas synth-pop y electropop, aunque cuenta con influencias R&B e incorpora bases de la música urbana como Trap y Hip Hop. Las letras de las canciones presentes en el álbum están inspiradas en sus relaciones amorosas, pero Taylor también planta cara a todas las personas que han arremetido contra ella (es más que evidente su tono combativo y vengativo en el álbum). Este trabajo también destaca por el hecho de que Taylor utiliza la técnica sing-rap en muchas de las canciones y ofrece un menor rango vocal al habitual, además de adoptar un estilo al cantar más cercano al de un artista R&B. La primera mitad del álbum está producida por Max Martin y Shellback (responsables de sus dos anteriores álbumes y artífices de su viraje hacia el pop) mientras que la segunda parte cuenta con la producción del que se convertiría en su mano derecha y habitual colaborador Jack Antonoff. «Reputation» debutó en el #1 de la lista americana de álbumes (su quinto ‘chart topper’) y se convirtió en su cuarto trabajo en superar el millón de copias en su primera semana a la venta. El álbum ha vendido dos millones y medio de copias en tierras americanas y ha sido certificado triple platino en Estados Unidos pero ha conseguido unas ventas notoriamente inferiores a las obtenidas por «Red» y «1989».