En este mes de abril se han cumplido 20 años del lanzamiento de Fallin’, el single que le cambió la vida a una talentosa joven cantante, compositora y pianista llamada Alicia Augello Cook, más conocida por su nombre artístico Alicia Keys, por ello haré una crítica en retrospectiva de su primer álbum de estudio, que también cumplirá su vigésimo aniversario el próximo mes de junio. Desde una edad muy temprana Alicia Keys mostró interés por el mundo de la música y animada por su madre se matriculó en la escuela de artes de Hell’s Kitchen (su barrio natal perteneciente al distrito de Manhattan) donde empezó a estudiar música clásica y tocar el piano, pero pronto las clases se le quedaron pequeñas debido a su inmenso talento y por su cuenta empezó a componer canciones y descubrió el género Jazz, pero debido al carácter cosmopolita de Nueva York también se interesó por la música que le rodeaba, como el R&B, Soul y Hip Hop, lo que terminó de forjar el estilo de la joven artista. Con tan sólo 14 años, Alicia Keys fue fichada por Columbia para grabar su primer disco pero debido a diferencias creativas con su equipo dejó la discográfica y más tarde Clive Davis, el presidente de Arista, impresionado por las extraordinarias habilidades como vocalista, compositora y pianista de la joven neoyorquina, le fichó en su discográfica y dio la oportunidad de cumplir su sueño. En junio de 2001 vio la luz Songs In A Minor, un álbum formado por 16 canciones compuestas y producidas por la propia Alicia Keys (con la excepción de una versión de un tema de Prince) y encuadradas dentro del R&B y el Neo-Soul, con gran influencia del Soul, Hip Hop, Gospel, Jazz y Blues. Aunque Alicia se encargó de la producción de todas las canciones, contó con la ayuda de importantes productores como Kerry ‘Krucial’ Brothers, Jermaine Dupri, Kandi o Brian McNight. La mayor parte del álbum son baladas y medios tiempos R&B/Soul con melodía de piano clásico, con la excepción de algún tema más rítmico que contaba con modernas bases del Hip Hop, lo que daba lugar a una fusión de estilos clásico y moderno que se convertiría en el sello de identidad de Alicia. Como dato curioso, aunque el título del álbum sea «canciones en A menor», solamente encontramos una canción en dicha escala dentro del álbum, concretamente ‘Jane Doe’.
El single presentación del álbum fue Fallin’, una balada Neo-Soul y R&B a piano compuesta y producida por la propia Alicia Keys que cuenta con unos coros Gospel al final de la canción. En Fallin’, la cantante relata los altibajos que se producen en una relación, ya que lanza un mensaje de amor a su pareja, pero este amor también le causa cierta tristeza y desasosiego. Fallin’ fue aclamado por la crítica por su carga emocional, las excelentes habilidades de Alicia como vocalista, compositora y pianista y por su fusión de estilos R&B/Soul con marcadas bases prestadas del Hip Hop. Fallin’ ganó innumerables galardones, incluyendo 3 premios Grammy a canción del año, mejor canción R&B y mejor actuación vocal femenina de R&B. Fallin’ debutó en una discreta posición de la lista americana pero debido a su progresivo aumento de airplay en las radios consiguió alcanzar el #1 tres meses después, se mantuvo en la posición de honor durante 6 semanas no consecutivas y acabó siendo certificado doble platino por ventas superiores a los dos millones de copias en Estados Unidos. En el resto del mundo alcanzó el top 5 en Francia, Alemania y Reino Unido y el top 10 en España y prácticamente todos los mercados musicales relevantes. Fallin’ es el tema más representativo de la carrera musical de Alicia Keys y fue su single más exitoso hasta el año 2007, cuando lanzó ‘No One’, que se convirtió en su segundo #1 en solitario en la lista americana (el tercero si incluimos su colaboración con Usher en ‘My Boo’). Tanto Fallin’ como ‘No One’ están incluidos en el repaso que hice en el blog Mister Music a las mejores canciones R&B de todos los tiempos.
Debido al éxito masivo de Fallin’ en las listas de venta, el siguiente single del álbum no fue lanzado hasta el 2002, 10 meses después. A Woman’s Worth es una balada clásica R&B/Soul con influencia Gospel que habla sobre cómo sólo los «verdaderos hombres» saben apreciar el valor que tienen las mujeres, lo que lo convierte en un auténtico himno de empoderamiento femenino. Aunque no logró igualar el éxito de Fallin’, este single también tuvo un buen desempeño comercial y ocupó el top 10 en la lista americana y el top 20 en Reino Unido, Alemania o España y permanece como uno de los temas más representativos de la carrera de Alicia. Como tercer y último single en tierras americanas fue lanzada la versión del tema ‘How Come U Don’t Call Me Anymore?’ de Prince, re-titulado para el álbum como How Come You Don’t Call Me y que se trata de una balada Neo-Soul y R&B a piano en la que la joven cantante muestra su gran versatilidad vocal. Este tema resultó uno de los más aclamados por la crítica dentro del álbum pero su impacto comercial fue escaso: ocupó el top 30 en Reino Unido y Australia pero apenas fue top 60 en lista americana. En el resto del mundo se lanzó un cuarto single, Girlfriend, un tema R&B más rítmico con influencia Hip Hop producido junto a Jermaine Dupri y que resultaba uno de los temas más up-tempo dentro de un álbum dominado por las baladas. En ‘Girlfriend’ la artista neoyorquina no puede evitar pensar que su novio tiene una relación con una amiga muy cercana y esta situación le provoca celos que le llevan a pensar que su pareja «tiene otra novia». Dentro de ‘Songs In A Minor’ destacan ‘Piano & I’, la introducción del álbum y que se trata de una rendición de la Sonata nº14 de Beethoven, ‘Jane Doe’, un marchoso tema R&B/funk compuesto junto a la cantante y productora Kandi, quien también hace los coros, la maravillosa balada ‘Troubles’ o ‘Rock Wit U’, otro de los temas up-tempo del álbum y que cuenta con una gran parte instrumental con piano y bases de Hip Hop. Cabe destacar que el álbum incluye los temas ‘Butterflyz’ y ‘The Life’, compuestos cuando Alicia apenas era una adolescente.
Precedido por el gran éxito de Fallin’, «Songs In A Minor» debutó en lo más alto de la lista americana de álbumes con 230 mil copias vendidas en su primera semana, pero fue en su segunda semana, todavía en el #1, cuando despachó más de 450 mil ejemplares, por lo que en apenas un mes superó el millón de copias y se convirtió en uno de los álbumes más vendidos del 2001. A día de hoy «Songs In A Minor» está certificado 7 veces platino en Estados Unidos por ventas superiores a los 7 millones de copias (más de 6 millones de ventas físicas y el resto descargas y streaming) haciendo de él uno de los álbumes de R&B más vendidos de todos los tiempos. En el resto del mundo el álbum no gozó de un éxito tan rotundo como en tierras americanas, pero fue top 5 en Canadá, Australia y Alemania y top 10 en Reino Unido, ascendiendo las ventas totales a más de 12 millones. Con más de 30 millones de ejemplares vendidos de sus 4 primeros álbumes en todo el mundo, Alicia Keys se convirtió en la segunda cantante de R&B más exitosa de la década del 2000 por detrás de Beyoncé, aunque cabe destacar que la carrera de la artista neoyorquina ha sufrido una espiral descendiente en su éxito comercial, marcando mínimos con sus dos últimos trabajos, que han conseguido cifras ridículas en comparación con «Songs In A Minor». En resumen, mientras que los álbumes de Alicia Keys suelen pecar de tener un excesivo relleno, su álbum debut es una excepción ya que el relleno es mínimo y está formado por un conjunto sólido de canciones que combinan sus raíces más clásicas a través de melodías de piano con influencias R&B/Hip-Hop más modernas. Sin duda «Songs In A Minor» es uno de los álbumes más importantes de la década del 2000 que nos hizo descubrir a una de las cantantes más talentosas de la historia de la música. Puntuación: 8/10.

Como he comentado en varias ocasiones, una mis épocas preferidas de la historia de la música son los primeros años de la década del 2000, de ahí que la mayoría de mis álbumes favoritos pertenezcan a esta época. Un ejemplo es No More Drama, el quinto álbum de estudio de la cantante americana Mary J Blige, que se puso a la venta en agosto de 2001. «No More Drama» tomó el relevo del álbum Mary, el cual vio la luz en el año 1999 y destacó por su viraje hacia los formatos Adult y Urban Contemporary, su producción más elegante y pulida con respecto a sus primeros álbumes y su acercamiento al R&B/Soul más clásico, alejándose del sonido Hip Hop Soul presente en sus primeros años de carrera. Mientras la cantante neoyorquina vivía un gran momento profesional («Mary» fue aclamado por la crítica y tuvo un buen desempeño comercial en tierras americanas), en el plano personal Mary J Blige estaba recuperándose de sus adicciones al alcohol y las drogas y de una relación abusiva a manos de su pareja. Dos años después de «Mary» llegó «No More Drama», uno de los álbumes clave de su carrera y con el que asentó su fama en Estados Unidos y amplió su popularidad a nivel internacional. El álbum está formado por 17 temas encuadrados dentro del R&B con influencias Soul y Hip Hop. La mayoría de los temas presentes fueron compuestos por la propia Mary Jane y contó con la producción de algunos de los mejores nombres de la industria musical como Dr. Dre, The Neptunes, Jimmy Jam & Terry Lewis, Swizz Beatz, Missy Elliott o Rich Harrison. «No More Drama» es uno de los álbumes más honestos de la cantante del Bronx ya que en él relata episodios de su agitada y convulsa vida personal, marcada por sus adicciones y las relaciones abusivas, y cómo pudo salir de ese círculo vicioso. «No More Drama» debutó en el #2 de la lista americana con 300 mil copias vendidas en su primera semana, las mejores cifras de Mary hasta la fecha y acabó siendo certificado triple platino por ventas superiores a los 3 millones de ejemplares en Estados Unidos. En el resto del mundo también tuvo un desempeño comercial muy positivo: ocupó el top 5 en Reino Unido, Canadá, Suecia y Australia y el top 10 en Francia, convirtiéndose en uno de los discos más vendidos del género R&B aquel año (superó los 6 millones de copias) y el álbum más famoso y conocido de Mary J Blige a nivel internacional.
Mientras que Missy Elliott fue la artista de Hip Hop más solicitada por todo tipo de artistas durante la década del 2000 y Nicki Minaj hizo lo propio durante la siguiente década y se convirtió en la rapera omnipresente (incluso batió el récord de 100 apariciones en la lista americana Billboard gracias a sus múltiples colaboraciones), durante los últimos años Cardi B se ha convertido en el principal reclamo de muchos cantantes para lograr un mayor éxito en las listas de ventas, pero nuevas raperas le siguen de cerca, como Megan Thee Stallion, Doja Cat, City Girls o Saweetie, quienes han aumentado notablemente su presencia en los últimos meses. La protagonista de este post, Doja Cat, publicó a finales de 2019 su último álbum, Hot Pink, el cual al principio tuvo un mínimo impacto comercial pero gracias al ‘grower’ Say So, que alcanzó el #1 en la lista americana, logró un importante repunte de popularidad (terminó alcanzando el top 10) y aumentó sus ventas considerablemente hasta ser certificado oro. Desde entonces la popularidad de la artista californiana ha crecido como la espuma, su presencia ha sido solicitada en numerosas ocasiones y ha colaborado con artistas tan variados como The Weeknd en el remix de ‘In Your Eyes’, City Girls en ‘Pussy Talk’, Bebe Rexha en ‘Baby, I’m Jealous’, Ariana Grande en el remix de ’34+35′ junto a Megan Thee Stallion o Saweetie en ‘Best Friend’. Pero además de todas estas colaboraciones, Doja Cat no ha dejado de trabajar en el sucesor de Hot Pink, titulado Planet Her, que será su tercer álbum de estudio y cuyo lanzamiento está previsto para los próximos meses. Este mes de abril ha sido la fecha escogida para presentar el primer single de este proyecto, Kiss Me More, que se trata de un marchoso tema pop/R&B de corte retro con influencia Disco muy en la línea de su hit ‘Say So’ que cuenta con la participación de la cantante SZA y en el que ambas artistas muestran su versatilidad cantando y rapeando. Doja Cat ha seguido confiando en Dr. Luke (el productor de muchos de los temas de Hot Pink) como compositor en ‘Kiss Me More’, pero en esta ocasión ha sido producido por Yeti Beats, quien también fue responsable de varias canciones de dicho álbum. Kiss Me More es un tema muy pegadizo y bailable, muestra la gran versatilidad de Doja Cat como cantante y rapera, pero resulta muy similar a ‘Say So’ en un intento por triunfar de nuevo en las listas de venta, por lo que no muestra excesiva una evolución musical por parte de la artista de Los Angeles. Desde el blog Mister Music estaremos muy atentos a los siguientes pasos de Doja Cat, una de las raperas más prometedoras de los últimos años y al álbum «Planet Her», que según sus recientes declaraciones podría contar con la participación de The Weeknd y Ariana Grande, a los que devolvería el favor por sus anteriores colaboraciones, además del rapero Young Thug.
Tras ser corista y componer para otros artistas, Faith Evans fue fichada por la discográfica de Puff Daddy (hoy P. Diddy) e hizo su debut en el mundo de la música en 1995 con el álbum «Faith», que fue aclamado por la crítica por su talento como vocalista y su estilo musical que combinaba R&B y Hip Hop Soul, muy influenciado por artistas como Mary J Blige. El primer disco de Faith Evans fue certificado platino en Estados Unidos por ventas superiores al millón de copias y contó con dos singles que ocuparon el top 30 en la lista americana (top 5 en el componente R&B/Hip-Hop de Billboard). Además de su prometedora carrera como cantante de R&B, Faith Evans alcanzó gran popularidad por su matrimonio con el legendario rapero Christopher Wallace, más conocido como The Notorious B.I.G., que fue asesinado en 1997 y agravó la rivalidad entre las escenas West Coast y East Coast dentro del Hip Hop americano por su supuesto romance con Tupac Shakur. Puff Daddy y Faith Evans lanzaron en 1997 el single ‘I’ll Be Missing You’ como homenaje a Biggie y se convirtió en uno de los temas más exitosos del año: alcanzó el #1 a nivel mundial y consiguió un premio Grammy a mejor actuación de Rap. En 1998 llegó «Keep the Faith», el segundo álbum de la cantante de Florida, el cual fue nuevamente certificado platino en Estados Unidos y contó con dos exitosos singles que ocuparon el top 10 en la lista americana. En 2001 vio la luz su tercer álbum de estudio, Faithfully, que continuaba su costumbre de titular sus trabajos a partir de su nombre de pila y estaba compuesto por 18 temas encuadrados dentro del R&B con influencias Soul, funk y Hip Hop. Faith Evans participó activamente en la composición del disco y contó con la producción de su habitual colaborador Puff Daddy además de otros importantes nombres como Mario Winans, Havoc o The Neptunes. Dentro del álbum encontramos principalmente medios tiempos R&B, potentes temas de estilo Hip Hop Soul, temas up-tempo influenciados por el sonido funk y varias baladas R&B/Soul. «Faithfully» debutó en un discreto #14 de la lista americana (#2 en el componente R&B/Hip-Hop de Billboard) y acabó siendo certificado oro por ventas superiores a los 800 mil ejemplares en Estados Unidos. «Faithfully» destaca por ser el último álbum de la cantante dentro del sello discográfico de Puff Daddy, Bad Boy Records, el cual abandonó por las diferencias creativas entre ambos y la escasa promoción por parte de la discográfica.
Con tan sólo 16 años, Zara Larsson publicó su primer álbum de estudio, el cual fue lanzado de manera limitada en su nativa Suecia y otros países escandinavos y antes de haber cumplido los 20 años ya había había visto la luz su segundo disco, el primero lanzado a nivel internacional. El álbum con el que conocimos a la joven cantante sueca, So Good, se trataba de un álbum pop y dance-pop muy influenciado por el sonido de moda durante aquellos años, el Tropical House, además de cierta influencia R&B e incluía varios éxitos como ‘Lush Life’, ‘Never Forget You’ o ‘I Would Like’, que alcanzaron posiciones muy altas en las listas de venta. «So Good» fue #1 en Suecia, alcanzó el top 10 en importantes mercados como Reino Unido o Australia y cabe destacar que ocupó el top 30 en la lista americana, tan reacia a productos eminentemente pop. Cuatro años después del lanzamiento de «So Good», Zara Larsson ha regresado al panorama musical con su tercer álbum de estudio, titulado Poster Girl, el cual está formado por 12 temas encuadrados dentro del dance-pop, electropop y R&B con cierta influencia Disco compuestos en su mayoría por la propia Zara bajo la producción de Mattman & Robin, Steve Mac, The Monsters & The Strangerz, Ian Kirpatrick o Mike Sabath entre otros. «Poster Girl» es un trabajo dirigido a las pistas de baile, compuesto en su mayoría por temas up-tempo, aunque también encontramos varios temas mid-tempo y destaca por la ausencia de baladas. Al igual que ocurrió con «So Good», una gran cantidad de singles se han lanzado con anterioridad a la publicación de «Poster Girl» y para dar con el primer single tenemos que remontarnos a octubre del 2018 cuando vio la luz Ruin My Life, un tema mid-tempo pop/R&B compuesto por la propia Zara y producido por The Monsters & The Strangerz, el dúo americano responsable de su hit ‘I Would Like’, en el que la cantante muestra su lado más vulnerable relatando una relación tóxica. ‘Ruin My Life’ recibió buenas críticas por su evolución musical y a nivel comercial alcanzó el #2 en Suecia, el top 10 en Reino Unido e incluso consiguió entrar en la parte baja de la lista americana. Tras más de dos años de ser lanzado, ‘Ruin My Life’ se ha posicionado como uno de los singles más exitosos de Zara y supera los 400 millones de reproducciones en Spotify. En 2019 la atractiva cantante lanzó como singles Don’t Worry Bout Me, un marchoso tema dance-pop y electropop con influencia Tropical House compuesto por Zara junto a la prometedora cantante sueca Tove Lo y All The Time, un alegre y pegadizo tema synth-pop con influencias Disco. Pese a ser dos de los mejores singles lanzados por Zara y haber obtenido buenas cifras de streaming en las plataformas musicales, ‘Don’t Worry Bout Me’ y ‘All The Time’ no han sido incluidos en la versión final de «Poster Girl» y únicamente aparecen en la edición japonesa del álbum.
Kelly Rowland
Tras una exitosa carrera en Estados Unidos dentro del género R&B, Robin Thicke dio el espaldarazo internacional en 2013 con su sexto álbum de estudio, Blurred Lines, el cual contó con el single del mismo título que ocupó el #1 en prácticamente todo el planeta y convirtió a Robin Thicke en uno de los cantantes más populares de aquel año. Blurred Lines se distanciaba del clásico sonido R&B/Soul del cantante californiano y apostaba por un estilo dance-pop y funk moderno y actual con el que logró abrirse a un público más amplio. Un año después del lanzamiento de Blurred Lines, el hijo del mítico actor Alan Thicke regresó al panorama musical con ‘Paula’, un álbum muy diferente al anterior con el que regresaba a su habitual sonido y estaba inspirado en la reciente separación de su mujer, la actriz Paula Patton, después de casi dos décadas juntos. El séptimo álbum de Robin Thicke no sólo resultó un fracaso comercial sino que recibió opiniones negativas por parte de los expertos musicales y del público por la exposición mediática de la vida conjunta de la pareja y su intento desesperado por recuperar a su mujer tras la infidelidad del famoso cantante. Durante los últimos años Robin Thicke ha mejorado notablemente su imagen gracias a su participación como juez en el concurso musical ‘The Masked Singer’, que se ha convertido en uno de los éxitos más recientes de la TV americana. Con una popularidad al alza, el cantante de Los Angeles ha publicado hace unos días su octavo álbum de estudio, titulado On Earth, and In Heaven, con el que intentará recuperar a los fans que perdió tras su mediática separación y los escándalos protagonizadas durante la era Blurred Lines pero también contentar a los nuevos seguidores que ganó con dicho álbum. ‘On Earth, and In Heaven’ está formado por 11 temas compuestos por el propio Thicke y encuadrados dentro del sonido R&B/Soul con influencias funk y Latin-pop bajo la producción de su habitual colaborador ProJay y con producción adicional de Pharrell Williams, quien fue responsable del hit ‘Blurred Lines’. Según las propias palabras de Robin, este álbum está dedicado «a todas las personas que se han ido y las que se quedan y le han llevado a ser la persona que es ahora».
Durante los últimos años de los 90 y principios de la década del 2000 el R&B vivió su época dorada gracias a artistas y grupos como TLC, Brandy, Monica o Destiny’s Child, quienes irrumpieron en el panorama musical con gran éxito y exportaron el R&B fuera de Estados Unidos, que hasta entonces había sido su mercado principal. Una de las cantantes que debutaron durante el año 2000 (al que considero uno de los mejores dentro de la historia de la música) fue Alecia Moore, más conocida como Pink por su llamativo color de pelo rosa, quien publicó su álbum debut titulado Can’t Take Me Home, el cual está formado por medios tiempos, baladas y temas up-tempo de estilo R&B/pop que cuentan con la producción de algunos de los mejores nombres del género R&B como Babyface, She’kspere, Soulshock & Karlin o Tricky Stewart. Pink no tuvo demasiado control creativo en este álbum, sin embargo participó en la composición de 7 de los 13 temas presentes. «Can’t Take Me Home» debutó en un discreto #26 de la lista americana pero el buen desempeño de los singles consiguió que el álbum vendiera más de dos millones de copias en Estados Unidos y fuera certificado doble platino. A nivel internacional el desempeño del álbum fue moderado, alcanzó su mejor posición en Australia donde fue #10 y acabó vendiendo más de 4 millones en todo el mundo. El single presentación fue There You Go, un marchoso tema R&B/pop up-tempo producido por She’kspere que contenía el sonido R&B típico de principios del 2000 y cuya melodía resultaba similar a ‘Bills Bills Bills’ de Destiny’s Child o ‘No Scrubs’ de TLC, ambos también compuestos por Kandi y producidos por el propio She’kspere. En este pegadizo tema (uno de mis favoritos dentro del R&B) Pink se encuentra en una relación tóxica que no tiene futuro y opta por dejar a su pareja pese a que éste le ruega que le perdone y continúen la relación. Con su single debut, Pink cosechó gran éxito y alcanzó el #2 en Australia y el top 10 en Estados Unidos, Canadá o Reino Unido. El segundo single lanzado fue Most Girls, un medio tiempo R&B producido por Babyface cuyas letras hacían referencia a que Pink es una mujer independiente y autosuficiente que no necesita a un hombre que la mantenga por lo que resultaba un himno de empoderamiento femenino. Most Girls fue considerado como el tema más sobresaliente del álbum y resultó un hit para Pink en las listas de venta: fue #1 en Australia (uno de sus mercados estrella) y top 5 en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido. Como tercer y último single se lanzó You Make Me Sick, un tema R&B producido por Babyface en el que Pink relataba la deteriorada relación con su pareja, al que le reprocha su comportamiento y declara «estar harta de él». ‘You Make Me Sick’ recibió menor promoción que los anteriores singles y tuvo un desempeño comercial inferior: ocupó el top 40 en Estados Unidos y Australia pero en Reino Unido se convirtió en el tercer top 10 consecutivo de Pink.
Como ya he comentado en anteriores ocasiones, una de las épocas doradas del genero pop tuvo lugar durante los últimos años de los 90 y principios del 2000, cuando la industria musical vivía uno de sus mejores momentos gracias a la aparición de varios artistas y grupos de fama mundial que cosecharon gran éxito y amasaron una gran base de fans, como Backstreet Boys, Spice Girls, N’Sync, Christina Aguilera o Britney Spears. El R&B también vivió su época dorada durante aquellos años y de su fusión con el pop surgió un subgénero muy accesible a todos los públicos denominado ‘urban pop’, el cual resultó muy popular durante los años cercanos al cambio de milenio. Otra de las cantantes que surgieron durante los primeros años de la década del 2000 fue Christina Milian, quien contaba con un gran potencial y talento suficiente como para competir con otras ‘princesas del pop’, pero lamentablemente su carrera musical acabó demasiado pronto debido a varias malas decisiones discográficas y otras circunstancias que comentaré más adelante. Coincidiendo con el vigésimo aniversario del lanzamiento del primer álbum de Christina Milian haré una crítica en retrospectiva de este interesante trabajo. Una joven Christina Milian hizo su primera aparición musical en el año 2000 con el single ‘Between Me and You’ del rapero Ja Rule, que resultó un hit en la lista americana y también tuvo moderado desempeño en mercados internacionales y gracias al cual consiguió un contrato discográfico con Def Jam y empezó a grabar su primer disco. En octubre de 2001 se puso a la venta el álbum debut de Christina Milian, titulado de manera homónima y formado por un compendio de marchosos temas dance-pop, baladas de estilo R&B y medios tiempos de carácter urbano e influenciados por el sonido Hip Hop. El álbum solo vio la luz en Europa y Australia ya que tras los atentados del 11 de septiembre su publicación en Estados Unidos fue retrasada y finalmente nunca fue lanzado en tierras americanas. En 2020 fue añadido a las plataformas de música en streaming. La cantante de New Jersey compuso la mayoría de los temas presentes en el álbum basándose en experiencias personales propias y entre los productores implicados en este proyecto se encuentran Bloodshy & Avant, Irv Gotti, Jermaine Dupri, Evan Rogers, Carl Sturken y Stargate, quienes dieron forma a un álbum que navegaba entre el pop y un R&B muy accesible a todos los públicos, estilo que dominó durante los primeros años de la década del 2000.