Crítica de “High Road” de Kesha

High RoadDespués de dos álbumes encuadrados dentro del dance-pop y electro-pop (del cual fue una de sus mayores representantes) en los que ofreció al mundo una imagen extravagante y alocada de party-girl, la cantante Kesha mostró su lado más serio y vulnerable con su tercer disco de estudio ya que todas las experiencias personales y profesionales vividas tras la batalla legal contra con su ex-productor y artífice de sus mayores hits Dr. Luke (al que acusó de abusos psicológicos y sexuales) hicieron madurar a la polémica cantante. Para su nueva etapa musical, Kesha manifestó que quería regresar al pop comercial y divertido de sus inicios tras los duros momentos vividos en el pasado. High Road es el título de cuarto álbum de estudio de la californiana, que se ha puesto a la venta el pasado 31 de enero, un día de extrema competencia en el que han visto la luz otros importantes lanzamientos como el nuevo álbum de Meghan Trainor. Con una popularidad a la baja y una escasa viabilidad comercial de su música en el panorama actual, Kesha pretende recuperar el apoyo del público con un conjunto de canciones marchosas y bailables que recuerdan a sus primeros hits pero sin el abuso del Auto-Tune de sus inicios ni el desgastado sonido electro-pop de hace una década y con un mayor uso de instrumentos en vivo, menos sintetizadores y con la madurez que ha ganado durante estos últimos años. Es decir, High Road combina el carácter desenfadado, alocado y marchoso de su primer álbum pero con la experiencia y madurez de Rainbow y su sonido más orgánico. High Road está formado principalmente por temas pop up-tempo con influencia electro-pop, Country y pop/rock además de varias baladas y está producido por Wrabel, quien se ha encargado de la mayoría de las canciones presentes, con producción adicional de John Hill, Jeff Bhasker o Stuart Crichton.

El single presentación del álbum fue Raising Hell, un marchoso tema dance-pop con influencia pop/rock y Gospel que cuenta con la participación del peculiar artista Big Freedia y en el que Kesha utiliza metáforas religiosas para relatar su vuelta al cielo tras pasar por el infierno (una clara alusión a su batalla legal contra Dr. Luke). Pese a su potencial, Raising Hell no logró llamar la atención del público ni entró en el Hot 100 de Billboard. Como segundo single se lanzó My Own Dance, un pegadizo tema pop que recuperaba el habitual estilo sing-rap de Kesha y nos recordaba a sus orígenes divertidos y alocados pero con menos componente electrónico. Visto el escaso impacto comercial de dichos temas Kesha se apresuró a ofrecer al público un single muy diferente, Resentment, el cual marcaba una divergencia con sus predecesores y se trataba de una emotiva balada Country-pop que recuerda el estilo de su anterior álbum Rainbow. Esta balada cuenta con la participación de Brian Wilson (el veterano cantante de The Beach Boys) y Wrabel, quien además se encarga de la producción del tema, y en él Kesha habla de una relación tóxica y cuenta que el resentimiento es una emoción mucho más poderosa y destructiva que el odio o la rabia.

Entre los temas más interesantes se encuentran la canción que abre el álbum, “Tonight”, que comienza como una balada a piano para transformarse en el típico tema electro-pop de Kesha de hace años y “High Road”, un tema pop muy animado que recupera su famoso rap-sing pero muestra su versatilidad como cantante. También destaca “Honey”, un tema mid-tempo pop/R&B que no encaja demasiado con el resto del álbum pero resulta muy interesante por su sonido diferente e inesperado y podría estar firmado por una cantante negra de finales de los 90. Entre las canciones más ‘peculiares’ de High Road que nos muestran el lado excéntrico y más ‘freak’ de Kesha se encuentran “Birthday Suit”, que contiene la melodía de un videojuego tipo Gameboy, la extraña “Potato Song (Cuz I Want To)” o “Kinky”.

En los inicios de su carrera Kesha fue una de las cantantes más importantes dentro del pop internacional: consiguió el #1 con Animal, su primer álbum y batió récords gracias al single “TiK ToK”, el cual ocupó posiciones muy altas en los charts de todo el mundo y entró en la lista de los singles digitales más vendidos de la historia de la música. La re-edición de Animal incluía un nuevo EP llamado Cannibal con el que nuevamente triunfó gracias a temas como “We R Who We R”, que se convirtió en su segundo single #1 en Estados Unidos. Su segundo álbum de estudio, Warrior, seguía encuadrado dentro del sonido electro-pop aunque contenía ciertas influencias rock y observó un importante bajón de ventas. Rainbow, su tercer álbum, supuso un punto de inflexión en la carrera de Kesha ya que dejó atrás sus marchosas canciones de estilo electro-pop y su abuso del Auto-Tune para mostrar adoptar un sonido pop/Country/folk más orgánico y una imagen seria y madura. Aunque recibió grandes críticas por su cambio de dirección artística y su evolución musical, Rainbow tuvo un recibimiento muy tibio por parte del público (pese a ser #1 en tierras americanas) poniendo al descubierto que el globo del éxito de Kesha se estaba deshinchando a marchas forzadas.

Teniendo en cuenta que Animal es uno de mis álbumes pop favoritos (el cual muestra a la perfección la esencia del sonido electro-pop de principios de la década pasada y está lleno de temas divertidos y bailables sin pretensiones) la evolución hacia un sonido más serio y maduro de Rainbow no me convenció en exceso, sin embargo cuando Kesha prometió una vuelta a sus orígenes con su nuevo disco me pareció una gran noticia. No obstante Dr. Luke fue una parte esencial del éxito que tuvieron las primeras canciones de Kesha, por lo que sin él High Road no consigue llegar al gran nivel de Animal y aunque cuenta con canciones marchosas y divertidas no acaba de enganchar al no contar con hits del tipo Your Love Is My Drug, Take It Off o TiK ToK. En definitiva, High Road es una buena adición al catálogo musical de la cantante californiana y tiene momentos disfrutables y divertidos pero también otros con mayor profundidad en las letras, ya que no podemos olvidar que bajo la excéntrica imagen de party-girl de Kesha se esconde una mujer que apoya a los marginados, lucha por los derechos del colectivo gay y defiende el movimiento femenino. Puntuación: 7/10. 

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