En la década del 2010 Kesha triunfó con canciones como ‘TiK ToK’, ‘Your Love Is My Drug’, ‘We R Who We R’ o ‘Die Young’, las cuales resultaron un auténtico éxito alrededor el mundo, alcanzaron las primeras posiciones en las listas de venta e hicieron de Kesha una de las cantantes de moda durante aquella años. Todos estos temas estaban producidos por Dr. Luke, habitual colaborador de Max Martin y el artífice de incontables éxitos para artistas de la talla de Katy Perry, Pink, Britney Spears o Kelly Clarkson. El primer álbum de estudio de Kesha, Animal y su posterior reedición, Cannibal, abanderaron el sonido electropop que triunfó durante dicha década y obtuvieron altas ventas. Kesha no solo trabajaba estrechamente con Dr. Luke, sino que pertenecía a su discográfica, Kemosabe Records, una división del sello discográfico Sony. Todo parecía que brillaba en el mundo de la joven cantante californiana, sin embargo a principios de 2014 entró en una clínica de rehabilitación por bulimia nerviosa. En octubre de dicho año, Kesha presentó una demanda civil contra Lukasz Gottwald (el verdadero nombre de Dr. Luke) en la que le acusaba de abuso sexual, violencia de género, abuso emocional e incumplimiento de las prácticas comerciales de California durante los 10 años que trabajaron juntos. La cantante de Los Angeles afirmaba que de manera habitual Dr. Luke le drogaba y abusaba sexualmente de ella, lo que le produjo desórdenes alimenticios, y por ello pidió a la corte poder romper sus acuerdos contractuales con el famoso productor. Gottwald negó tales afirmaciones y a su vez presentó otra demanda contra Kesha y su madre por difamación e incumplimiento de contrato. Posteriormente Kesha modificó su denuncia y añadió una demanda a la discográfica Sony, a la que acusó de hacer oídos sordos ante sus quejas por las conductas abusivas por parte de Dr. Luke y no tomar medidas contra él. Durante aquellos años, debido a sus relaciones contractuales con Dr. Luke y Sony, Kesha no podía trabajar con otros productores ni lanzar nueva música en otras discográficas, por lo que solicitó una orden judicial para ser liberada de su contrato y poder obtener la libertad artística que tanto ansiaba. Sin música nueva, Kesha no podía hacer giras de conciertos ni recibir patrocinios, por lo que su imagen de marca cayó en picado. En 2017 Kesha publicó su tercer álbum «Rainbow» bajo el sello discográfico de Dr. Luke, sin embargo pudo evitar trabajar personalmente con él y se involucró con otros productores. En 2023, tras un arduo y largo proceso judicial, ampliamente expuesto en los medios de comunicación estadounidenses, Kesha y Gottwald llegaron a un acuerdo extrajudicial un mes antes de que el caso llegara a su fin.
Kesha Sebert ha regresado este mes de julio con su sexto trabajo discográfico, titulado Period, el cual se trata un álbum de pop muy ecléctico que contiene elementos dance-pop, synth-pop, electropop o hyperpop. Kesha ha participado en la composición de los 11 temas que forman parte del álbum y ha contado con la producción de Zhone, Stuart Crichton, Stint, Pink Slip o Nova Wav entre otros. «Period» es el primer álbum de Kesha como artista independiente y ha sido publicado bajo su propio sello discográfico, Kesha Records. Este álbum supone su regreso al pop bailable y comercial tras su último trabajo, «Gag Order», el cual contenía un sonido oscuro y experimental y relataba cómo superó el trauma y la depresión resultantes de su batalla legal contra Dr. Luke. Hace exactamente un año llegó el single presentación del álbum, Joyride, que se trata de un marchoso tema dance-pop y electropop que destaca por su original melodía de polka y sus influencias del sonido hyperpop. En ‘Joyride’, Kesha hace uso de su habitual técnica sing-rap y utiliza metáforas para comparar la conducción de coches con el auto-empoderamiento y el amor propio. Tras varios años en los que Kesha ha estado apartada del mainstream, ‘Joyride’ ha obtenido unas respetables cifras de streaming (acumula más de cien millones de reproducciones en Spotify) y ha logrado entrar en varias listas de venta alrededor del mundo, aunque ha tenido un mediocre desempeño comercial.
El segundo single lanzado fue Delusional, una balada synth-pop en la que Kesha muestra su lado más vulnerable mientras confronta a un ex incapaz de enfrentarse a la realidad. En 2025 llegó un nuevo single, Yippee-Ki-Yay, que se trata de un extraño tema que mezcla Country-pop, Hip Hop o electropop y cuenta con la producción de Pink Slip y Nova Wav. Como cuarto single se lanzó Boy Crazy, un enérgico tema hyperpop en el que Kesha explora el territorio de Charli XCX y se presenta como una ‘femme fatale’ obsesionada con los hombres. Antes de la publicación del álbum llegó el quinto single, The One, que se trata de un tema pop mid-tempo en el que Kesha habla sobre sus relaciones pasadas, reflexiona sobre la fama y el estrellato y declara que el amor de su vida es ella misma. Dentro del álbum merece la pena reseñar ‘Red Flag’, un marchoso tema electropop en el que Kesha habla de las señales de advertencia que surgen cuando conoces a alguien con el que te planteas tener una relación o ‘Cathedral’, una balada en la que Kesha se luce vocalmente y guarda similitudes con ‘Praying’, solo que la cantante ya no reza para encontrar la liberación, paz y libertad que tanto anhelaba (puesto que ya las ha encontrado), sino que habla de superar los obstáculos y centrarse en la auto-aceptación.
Desde sus inicios, Kesha se presentó al mundo como una chica fiestera y desinhibida que cantaba temas divertidos y desenfadados, sin embargo la realidad era muy diferente de lo que podíamos imaginar. La cantante pasó por duros momentos personales que le han convertido en la mujer fuerte, libre y empoderada que es hoy en día. Personalmente siempre he sido partidario de separar a la persona del artista, y sin saber exactamente lo que ocurrió entre Kesha y Dr. Luke, lo cierto es que el famoso productor fue el responsable de sus temas más famosos y resultó ser una pieza esencial en el éxito de la cantante. En la actualidad, Kesha se esfuerza por encajar en un panorama musical que ha cambiado drásticamente mientras intenta replicar los gloriosos momentos de su pasado. En resumen, «Period» es un álbum ameno pero palidece en comparación con sus primeros trabajos, ya que está formado por un conjunto de canciones olvidables y poco inspiradas, con letras sumamente genéricas y que suenan pasadas de moda. La mayoría de canciones presentes en el álbum, salvo la caótica pero divertida ‘Joyride’, no ofrecen nada nuevo al panorama musical ni van a ayudar a Kesha a recuperar su posición dominante en el mundo del pop como lo hizo en el 2010. En el blog Mister Music valoré de manera positiva tanto «Animal» como «Warrior», dos álbumes que sigo escuchando regularmente, sin embargo «Period» no me ha sorprendido ni llamado la atención. Temas imprescindibles: Joyride, The One, Red Flag, Delusional y Cathedral. Puntuación: 6/10.
